Existe una creencia alimentada en gran parte por los medios de comunicación, la cual consiste en identificar como vegane a cualquier personaje de la farándula que adopte la dieta basada en plantas por motivos de salud o medio ambientales. Si bien este manejo de información quizás no se haga de forma mal intencionada, sí tergiversa el significado real de la postura vegana, su práctica y su forma de vida.

¿Quién es un persona vegana?

Comencemos por lo básico, ¿qué hace vegane a un vegane? Al adoptar el veganismo se excluyen “todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales para usos de comida, vestimenta o cualquier otro propósito” (The Vegan Society, 2019). Es decir, va más allá que lo que ponemos en el plato e introducimos a nuestros cuerpos, permea todas las áreas posibles de la vida y adopta un elemento más: la postura contra el especismo y este posicionamiento cobija lo que se piensa, se dice y se hace para lograr el fin último, el cese de la esclavización animal.

¿Por qué veganes de guardarropa?

Este es un término inspirado en las comunidades de guardarropa del sociólogo Zygmunt Bauman (2000), quien las describía como la consecuencia de “cazar identidades al vuelo” es decir, las personas al sentirnos desconectadas a una colectividad y deseosos de la seguridad de pertenecer, vemos en nuestros rasgos adquiridos una oportunidad para adoptar una identidad, lo que da la libertad de incorporarse a la que se les presente. En este caso, si el rasgo es la adquisición de la dieta basada en plantas, ya sea que el adoptante se incorpora e identifica como vegane o que quienes lo perciben lo colocan en dicha categoría.

Ahora bien, el caso de estos veganes de guardarropa es que en realidad, como no poseen una ideología que sustente su práctica, ésta se desvanece al pasar de poco tiempo, dejan de lado su “veganismo” y acogen una identificación con los nuevos rasgos adquiridos, lo que es más, vuelven a comer animales y a usar sus pieles exóticas.

¿Por qué NO debemos hacerlos tendencia?

Demi Lovato adopta a un pavo de un santuario de animales y se cena otro en Thanksgiving.

Es cierto que en los últimos años el veganismo ha cobrado notoriedad derivado de la adopción que varios famosos han hecho de su dieta o de su práctica en general, sin embargo, el que ONGs dedicadas a su promoción abusen del uso de la imagen de un vegane de guardarropa puede resultar contraproducente a la larga y no dejar claras las bases y la postura vegana. Como lo expone Claudia Escorza, Coordinadora de Comunicaciones de The Humane League Latinoamérica:

“El veganismo tiene muchas consecuencias positivas, tanto para la salud como para la preservación del medio ambiente, pero al hablar de este movimiento debemos ser claros; el objetivo es la liberación animal. Concentrarse en los beneficios que tiene para los humanos da pie a que sea visto como una tendencia pasajera y se enfoca en nosotros en vez de la explotación que sufren los animales usados para consumo”.

Reconozco que el veganismo tiene muchas puertas y ventanas de entrada a la práctica, todas son válidas y valiosas, sin embargo hay que ser asertivos al comunicar que esta postura y quienes nos adherimos a ella, actuamos con un objetivo muy puntual: ponerle fin a la esclavización animal.

 #GoVegan

Referencia:

Bauman, Zygmunt. (2000). Modernidad Líquida. Fondo de Cultura Económica. pp. 179-212

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