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“Los sabios humildes, en virtud del conocimiento verdadero, ven con la misma visión a un manso y erudito brahamana, a una vaca, a un elefante, a un perro y a un paria”
(Bhagavad Gita, capítulo V, verso 18).

Reflexionar acerca de lo que comemos y por qué lo comemos no es un tema que nos quite tiempo mental en el día a día.

Generalmente si llegamos a pensar sobre ello nos lo cuestionamos en términos de si el alimento es “bueno o malo” para nuestra salud y no a nivel de los ingredientes que contiene, de dónde provienen y cómo se obtienen.

La psicóloga Melanie Joy, autora del libro Why we love dogs, eat pigs and wear cows explica en su obra cómo el acto de aprobar o desaprobar ciertas carnes animales para ponerlas en nuestros platos se ve determinado por una “ideología o un sistema creencias basado en el consumo de carne”, el cual nos hace creer que estamos usando nuestro sentido común para “decidir” qué animales comer y cuáles no, sin siquiera escudriñar dicha decisión. A esta estrategia biopolítica le bautizó como carnismo.

Por otro lado, es bien sabido y exhaustivamente estudiado por muchos antropólogos, cómo las prácticas culinarias son justamente una costumbre, que como muchas otras se van heredando de generación en generación. Uno come lo que come porque para mi cultura, mi contexto y mi entorno, diría Marvin Harris, es lo “Bueno para comer” (1985). Familia y sociedad me los introdujeron y yo lo creí, lo adopté y lo hice un hábito que seguramente heredaré a quienes vengan detrás. Esta es la razón del porqué para algunas culturas orientales el comer perros y gatos es totalmente normal, mientras los occidentales nos escandalizamos y nos damos golpes de pecho al enterarnos. Sin embargo, se nos hace absolutamente aceptable y cotidiano el comernos un cerdito que tiene la inteligencia y sensibilidad equivalente a la de un perro, pero es tu percepción la que hace que le veas cara de comida y esta distinción tiene un nombre: ESPECISMO.

¿Espe-qué?

¿¡Qué, qué!? Ya sé, es un término que cuando lo lees o escuchas por primera vez te quedas con la cara de what, y como yo me he visto en la necesidad de poderlo comunicar asertivamente a mis amigos no veganos, lo explicaré como a ellos. El especismo es una forma de discriminación que se basa en la especie del animal en cuestión, y vuelvo a los perros y a los cerditos. A los primeros les otorgamos innumerables valores morales y estamos convencidísimos de que son capaces de muchísimas emociones y sentimientos, cosa que no percibimos en los segundos. Los puerquitos, aunque sabemos que cuentan con un sistema nervioso central similar al del perro y el humano, sencillamente no tienen ningún valor moral para nosotros, porque nos dijeron que eran para comerse, nos los repitieron y transmitieron hasta el cansancio, por ende, nos es irrelevante si sienten dolor, amor o empatía y sólo porque son de esta especie merecen morir y ser la comida del día. Eso es el especismo.

¿Y entonces el antiespecismo?

El antiespecismo es justamente la contraparte del especismo. Es estar en contra de este criterio humano de jerarquización moral de los animales de acuerdo a su especie, a lo que me inculcaron, a lo que creo saber de su biología, a lo que percibo o me conviene creer porque me gusta el sabor de su carne y no puedo renunciar a ese placer.
El antiespecismo rehúsa el concepto de especie y lucha contra los criterios de dominación humana sobre los animales para cualquier uso o servicio, porque la premisa es que todas las especies somos iguales y equivalentes.

El valor moral que damos a cada animal va de acuerdo a la cultura en la cual estamos inmersos, a la biopolítica carnista de nuestro contexto, al criterio propio y a la perspectiva del ser humano que lo mire. Finalmente, cuando se elige con pleno conocimiento lo que introducimos en nuestros cuerpos en forma de alimento, debe ser una decisión personal, y si es posible, hacerla desde el corazón.  #GoVegan

Referencias:
• A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada. Bhagavad Gita, tal como es. (1971). The Bhaktivedanta Book Trust.
• Joy, Melanie. Why we love dogs, eat pigs and wear cows. (2010). Conari Press.
• Harris, Marvin. Bueno para comer. (1985). Al

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