La talentosa Monserrat Oliver compartió este mes con nosotros, en exclusiva, su opinión sobre el rol de las mujeres en la sociedad mexicana. Además, nos contó cuál es su filosofía de vida, por qué ama tanto viajar y cómo hace para ser bella de adentro hacia afuera.

Mira lo que nos contó:

 

Eres símbolo de independencia y audacia para muchas mujeres. ¿Cómo consideras que una mujer puede llegar a fortalecer estos valores en una sociedad todavía con vínculos machistas?

Yo siento que cada vez las mujeres tomamos un papel más importante y somos más respetadas. Ya hay menos machismo en la sociedad mexicana (aunque exista). Yo creo que depende mucho de cada mujer. De sí, asumir su papel como mujer, pero que también el hombre sea hombre. A mí me gusta que cada quien tenga su rol, pero sí tener una gran comunicación con tu pareja, aprender a respetarnos y luchar por lo que quieres.

Como mujeres, tenemos una gran capacidad de hacer muchas cosas. Si tú quieres y lo tienes en tu mente lo puedes hacer. Una vez me dijeron una frase que nunca olvidaré: “Dios nunca nos habría dado la capacidad de soñar si no nos hubiera dado la capacidad de hacer nuestros sueños realidad”. Y las mujeres podemos y lo hacemos muy bien, que nada ni nadie  arruine tus sueños. Luchen, luchen, por lo que quieren.

¿Cuál es tu filosofía de vida actualmente?

¡Actualmente y siempre! Y es que solo hay una vida y que de lo único de lo que te vas a arrepentir es de las cosas que no hiciste. Que hay que tratar de hacer el bien por donde quiera que pasas y que no le tengas miedo a las cosas, y que el no ya lo tienes, así que trata de tener siempre el .

Viajas mucho ¿Qué representan los viajes para ti y cuál de alguna forma cambió tu vida?

Los viajes son mi vida. Yo creo que siempre he trabajado para eso, para poderme consentir viajando y conociendo el mundo. Somos un gran globo terráqueo con muchas culturas y muchas costumbres. Lo que me enseñaron los viajes es a respetar cada costumbre, cada creencia y no juzgar.

Me encanta conocer; no sé, creo que tengo ese espíritu de conquistador, de aventurero, de sorprenderme.

¿Cómo alimentas tu alma?

¡Uff! Con los animales me pierdo. El otro día me decía una amiga “es que no puede ser, a la hora que viste al caballo te subiste, te olvidaste que yo existía”, y así es. Cuando tengo animales cerca me olvido de todos y de todo. Alimento mi alma cuando estoy con mis seres queridos. Cuando hablo con ellos, siento que están con Dios y con la Virgen, en el cielo, en algún lugar o en una dimensión.

Por Lid Barrientos y Dolores Mateos 

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