Si experimentas a diario esa sensación angustiante de “ir tarde a todo”: tarde para alcanzar la estabilidad financiera, tarde para formar una familia, tarde para consolidar un proyecto o tarde para sentirte suficiente, tenemos noticias: esta “prisa por vivir” no es más que una trampa psicológica provocada por la tendencia a comparar nuestro ritmo vital con las expectativas, tiempos y logros de los demás.
No debemos confundir la velocidad con el éxito, tampoco la ocupación constante con el valor personal. Como bien plantea Mar del Cerro, maestra en meditación, coach de propósito y autora de Menos Prisa, más Presencia, “la verdadera prisa no siempre radica en la cantidad de tareas por resolver, sino en un estado mental interno de urgencia permanente. Nos auto exigimos alcanzar metas impuestas por condicionamientos sociales y nos juzgamos severamente por no ir a la par de las narrativas ajenas”. Al medir nuestro progreso con la regla de alguien más, transformamos la vida en una carrera interminable hacia una meta inexistente.
Desde la perspectiva de la salud mental y el desarrollo personal, la prisa por vivir atrapa a la mente en un ciclo continuo de angustia. Cuando la atención se proyecta hacia el pasado, aparece el arrepentimiento, la culpa o la nostalgia por aquello que «debió haber sido de otra manera». Por el contrario, cuando la mente salta hacia el futuro, se detona la ansiedad anticipatoria: la preocupación por el «qué pasará», por el «cuándo lo lograré» o la falsa creencia de que la felicidad comenzará solo cuando alcancemos la siguiente meta.

Presencia plena
¿Piensas en lo que estas haciendo?
“Esta constante migración mental destruye nuestra capacidad de disfrutar la realidad inmediata”, recuerda la autora. Un estudio pionero de la Universidad de Harvard (Killingsworth & Gilbert, 2010), titulado A Wandering Mind Is an Unhappy Mind, reveló que las personas pasan aproximadamente un 46.9% de sus horas de vigilia pensando en algo distinto a lo que están haciendo. La investigación demostró estadísticamente que este vagabundeo mental hacia el pasado o el futuro es una causa directa de infelicidad, independientemente de la tarea que se realice.
Frente a la trampa de la prisa y la comparación, la práctica del estar en presencia surge como una herramienta transformadora y accesible. Estar presente no significa renunciar a las metas ni abandonar la planificación del futuro; consiste en cambiar la manera en que habitamos el tiempo.
Mar del Cerro resalta que “el antídoto contra la urgencia es aprender a hacer pausas conscientes e integrar el mindfulness en lo cotidiano. Al traer la mente de vuelta al cuerpo mediante la respiración, el contacto con los sentidos o la simple observación sin juicio de los pensamientos, la angustia del tiempo se disuelve”.

Mindfulness
Aquí y el ahora
Fisiológicamente, cuando volvemos al «aquí y ahora», activamos el sistema nervioso parasimpático, reduciendo el ritmo cardíaco y deteniendo la cascada de hormonas del estrés. Psicológicamente, la presencia nos rescata del diálogo interno destructivo y rompe el hábito automático de la comparación. “En el presente no existe la necesidad de competir ni la sensación de llegar tarde; simplemente existe la experiencia que se está desplegando”, comenta.
Recuperar el control de nuestra salud mental requiere desmantelar la creencia de que nuestro valor personal depende de la velocidad con la que acumulamos logros; el desarrollo personal auténtico no consiste en correr más rápido, sino en profundizar en la propia experiencia.
Al cultivar «menos prisa y más presencia», abrimos espacio para la gratitud, la calma y la reconexión con nuestro propósito original. La vida no está sucediendo en los recuerdos del pasado ni en las expectativas del mañana; sucede en este instante. Aprender a habitar el presente es el camino más directo para transformar la urgencia en serenidad y la ansiedad en plenitud.

Salud mental
La trampa de tenerlo todo «a tiempo»
Para las mujeres de hoy, la carga del tiempo no es solo un dilema filosófico; es una presión biológica, social y profesional constante. Desde muy jóvenes absorbemos un calendario invisible que dictamina cuándo deberíamos consolidar la carrera, liderar proyectos, encontrar pareja, decidir sobre la maternidad o alcanzar la autonomía financiera. Esta arquitectura de expectativas genera una forma silenciosa de violencia psicológica: el mito de la «mujer orquesta», que exige destacar en múltiples esferas simultáneamente y a una velocidad vertiginosa.
El problema radica en que los hitos tradicionales del éxito fueron diseñados bajo estructuras que no contemplaban las dinámicas ni los ritmos del bienestar femenino actual. Cuando la cultura del burnout y la sobreproductividad se disfrazan de empoderamiento, la prisa deja de ser una búsqueda de realización para convertirse en un mecanismo de validación externa. Nos enseñan a gestionar agendas, optimizar rutinas y maximizar el rendimiento, pero rara vez se nos entrena para sostener espacios de pausas sin culpa.
Romper con este ciclo exige rediseñar la relación con nuestra propia temporalidad. En lugar de adaptar nuestras vidas a un cronograma ajeno, el verdadero avance consiste en validar los ritmos cíclicos y cambiantes de cada etapa personal. Esto implica pasar de una mentalidad de rendimiento —donde el valor se mide por el número de metas alcanzadas por década— a una mentalidad de sostenibilidad emocional, en la que la prioridad sea la salud mental y la coherencia interna.
Desaprender la prisa también requiere colectividad
Cuando las mujeres comparten de manera abierta sus dudas, desvíos de carrera y decisiones de vida no convencionales, se desmonta la ilusión de la trayectoria lineal perfecta. Hablar con honestidad sobre la incertidumbre normaliza que no existe una edad límite para reinventarse, emprender, cambiar de rumbo o redefinir prioridades. La serenidad no se alcanza acelerando el paso para llegar antes a la meta, sino reclamando el derecho a definir, en nuestros propios términos, qué significa una vida plena.
Te invito a compartir este post a todas tus amigas y correr la voz de este interesante tema. Recuerda que Kena siempre estará en todas las tendencias ayudándote a tomar decisiones. Síguenos en nuestras redes sociales, y está al tanto de lo más top y actual.

Prisa por vivir
Fuente: Mar del Cerro, modificado por Mariel Gadaleta
Mira este post: Psicología y amor: Por qué los romances de las famosas nos obsesionan
Síguenos en redes sociales como @KENArevista:








