Persistir y no desistir, pudieran ser dos palabras claves para atacar la desmotivación en tu trabajo. Se dice fácil pero ¡hacerlo sí que cuesta! Aquí te tenemos tips interesantes para no dejarte arrastrar por el desánimo.

¿Alguna vez lo has vivido?

Hay momentos de gloria, donde sientes que todo va bien y nada malo pasará. Amas lo que haces y quieres seguir haciéndolo como vas, pero ¡zas! empiezan cambios y la desmotivación empieza hacer de las suyas.

Bendito sea el creador de la siguiente frase: ¿quién dijo que iba a ser fácil? Se adecua perfectamente en todos los escenarios de nuestra vida y el desánimo laboral no está exento.

Primero que nada, reflexiona, respira y trata que ninguna situación te saque de tu centro.

Pero, ¿y qué haces con todo lo que te parece injusto? ¿Realmente lo es? ¿Es necesario buscar culpables o solucionar la problemática?

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Desánimo laboral: tips para triunfar

  1. Asume tu cuota de responsabilidad sin culparte: si sientes que hay una problemática donde te ves directamente afectada y crees tener algo de responsabilidad en todo esto: asúmelo pero no te culpes.

En este sentido, no debe existir en tu vocabulario laboral lo siguiente:

  • Soy yo quien debe arreglar todo este enredo.
  • Necesito castigarme de alguna forma.
  • Debo arrepentirme de lo que hice y pedir perdón a todos.

Qué diferente sería que todo este contexto te lo platearás desde otra perspectiva: ¿puedo mejorar algo? ¿Cuáles son mis opciones? ¿Qué acciones son las más convenientes para cambiar el rumbo de todo esta situación?…

  1. Desahógate y empieza a evaluar: cuando estás desmotivado en tu trabajo es porque algo pasa, evidentemente. Ya se supone que lo aceptaste y lo internalizaste, ahora toca resolver.

Desahógate, evalúa y habla con la persona conveniente. Son tres pasos importantes.

Desahogarse siempre será la manera más eficiente de soltar y poder quedar “tranquilo” para avanzar y dar el siguiente paso. ¿Cómo hacerlo? Pues habla con alguien con quien puedas aligerar tus frustraciones, quien te genere confianza y seguridad.

“¿Puedo hablar contigo 5 minutos? Y cuando digo 5, son 5”. Ordena tus pensamientos, sé breve y hazle sentir que necesitas apoyo y guía para buscar una solución que sea efectiva para todo el equipo de trabajo. No busques solo el beneficio personal.

Se supone que esta persona (podría ser un compañero de trabajo o tu mejor amiga) te han orientado y te han hecho sentir más segura de tus próximos pasos, pero, ¿qué tal si consideras la opinión de tu jefe? Ese acercamiento vale y es uno de los más importantes.

Si creas un vínculo sólido con tu jefe y le demuestras que además de tu  profesionalismo, tienes humildad y quieres buscar la solución, sería un paso que sin duda, te hará aliviar el malestar mental y desesperanzador.

¿Qué podemos hacer? ¿Cuáles son las alternativas? ¿Hay otras opciones? ¿Podemos llegar a un acuerdo? Son preguntas cruciales para poder llegar a alianzas victoriosas.

Hazle saber lo que sientes y cuál es tu desmotivación principal. Esta conversación marcará un antes y un después en tu ritmo laboral.

  1. Olvida que los trabajos son perfectos: ningún trabajo, jefe, empleador y compañero de trabajo es perfecto. Todo tiene sus altas y bajas. Sin embargo, cuando amas lo que haces, los problemas tendrán solución.

No todos tienen la dicha de trabajar en lo que aman, pero la posibilidad de amar lo que haces está en tus manos. De esta manera conseguirás una forma más concreta de cómo dejar fluir, cómo avanzar y cómo evolucionar en tu profesión.

La comunicación siempre es y será efectiva, no te desmotives y consigue el privilegio de aprender y ser cada día mejor en tu trabajo.

 

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