Voy regresando de un corto break de la vida que me di a mí misma #porqueplaya, porque pude-quise-se dio y porque siento realmente como mi cuerpo lo empieza a pedir. Hace un par de años me prometí hacer este tipo de escapes intermedios, independientemente de los tiempos oficiales destinados a la vacación, por mí, por mi salud mental, emocional y física.

Mucha gente piensa que me la vivo de viaje o en la playa (checa mi instagram @tani_cone) y que para eso debo ser millonaria… ¡pero no!, te cuento cómo le hago, igual algo te sirve como tip.

con flamingos

Aprovecho las ventajas de la temporada baja y alta:

Ambas tienen lo suyo. La primera es que hay poca gente y todo está más barato, por ejemplo los hospedajes y precios en los restaurantes y bares. La segunda, además de ser el chance laboral tiene más movimiento, fiestas, promociones, paquetes y ¡descuentos de estudiante, maestro y otros más en los autobuses! Yo estudio una especialidad en la universidad así que mi credencial de estudiante me ahorra el 50%. Le saco provecho ahí, en los museos y en algunas salas de cine.

en resort

Soy hippie chic

Es decir, que me gusta lo mejor de ambos mundos, vaya, flexible a los presupuestos. Disfruto un hotel 5 estrellas y Gran Turismo lleno de amenities, lujos, restaurantes de talla internacional, spa, jacuzzi, ríos de champagne y… me sé las reglas básicas de comportamiento y vestuario (que doy la pala diría mi abuela) ¡jaja! No suelo ir a estos si no es bajo excelentes promociones, en viaje familiar, con otro adulto «pudiente» o como invitada especial por mi trabajo… voy pocos días en estos casos, pero le saco provecho de sol a sol, no es necesario en hoteles así salir a gastar por fuera, la mayoría son all inclusive y servicios 24/7.

Pero mi espíritu también ama el camping, las cabañas playeras de las enramadas sencillas y las habitaciones rústicas con un ventilador, mosquitero de tela, baño común por fuera y piso de arena (el «camarena» desde 150 pesos la noche dependiendo el lugar). Mis aliados: repelente de insectos y aceite de coco natural (que repele a los que el primero no) además de una lámpara de mano. Gracias a esta flexibilidad pude conocer lugares con playas espectaculares (y bárbaro de baratas), no solo en muchos estados de México sino en Tailandia, Cambodia y Vietnam.

camping egipto

 

Viajo ligero y liberada de cargas.

Ya sé que sueno a anuncio de cierta aerolínea… pero es verdad, cuando recorrí Europa al estilo backpacker que se usaba tras salir de la universidad, mi espalda casi se parte de tanta cosa innecesaria que llevaba en esa maleta… tantos cambios de ropa (a menos que seas celebridad de la moda), tu laptop (con celular basta), cinco libros (como si te diera tiempo), la cámara profesional (con los filtros de Instagram la armas) y productos de aseo personal de botellones tan grandes (adquiere envases de 100 ml y reduce tu rutina de belleza esos días)… ¡nunca son necesarios en ese tipo de viajes!

La sobre carga te hará cansarte más rápido, querer usar más los taxis en vez de metro o autobús y estar más al pendiente de cosas materiales (como ahora paga un locker, compro una cadena, un candado, un seguro, un mozo que te ayude a cargar, etc) que de las experiencias (por lo que supuestamente viajamos, ¿no?). Deja las tres maletas para cuando solo vas a un mismo destino sin moverte de ahí… y que de eso no dependa el costo de tu avión. Viajar ligero es viajar libre… y también ahorras en movilidad. Yo pienso, por ejemplo que si llegara a necesitar una computadora, siempre me será más barato pagar un café internet que perder la mía.

equipaje

Parto, comparto y negocio

Creo que la vida es colaborativa y relacional. Viajar con más personas, amigos, familia, pareja o incluso clubes de viajeros desconocidos hace más económicos los gastos. Yo tengo la ventaja de tener otros amigos hippie chic muy adaptables y flexibles a diferentes tipos de presupuesto, que igual se pueden hospedar en el Camarena pero que una noche compartimos al centro deliciosos platillos de algún restaurante gourmet, pagamos el cover de la gran fiesta en Ibiza y al día siguiente comemos sándwiches o pescadillas. No tenemos bronca de quedarnos varios en la misma habitación y compartir incluso las camas king. Aquí mi aliado son los tapones de oído (ándale, como los de avión). Yo sufro un poco por compartir los baños, aparte requiero privacidad y silencio, entonces he optado por: ir a los de la alberca, casi siempre están solos, o dos, esperar a que ya estén todos fuera o dormidos, y tres, si no hay de otra, pues pongo música antes de entrar… lol! Que uno encuentra sus técnicas sin necesidad de hacer pancho o incomodarse.

compartir comida

Aquí aplica la inversa del minimalismo «más es menos», pues otra ventaja de viajar en bola es que puedes negociar los precios totales de muchas cosas, no solo de las habitaciones, sino paseos en lancha para ver ballenas, renta de tablas de surf, el paseíto a snorquelear al arrecife de coral, los masajes playeros, por supuesto los taxis  y las palapas  que rentan en algunas orillas del mar. Que lo que le saldría igual a uno, se reparte entre varios, que algunas cosas las pueden compartir (como los platillos muy abundantes o la renta de un coche) y en otros casos «les hacen precio» pues los prestadores de servicio justo lo que quieren es más gente.

 

surf girls

 

Mis destinos hippie chic favoritos en México:

Puerto Escondido (Zicatela, Carrizalillo, La Punta)

Riviera Maya (Tulúm, Sian Khan, Bacalar, Playa)

Costa Alegre (Sayulita, Bucerías, Maito)

La Baja (Cerritos, Balandra)

 

amigos en playa

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