En México el 15 de mayo es el Día del maestro y se celebra de una manera constante. Pero, ¿qué impacto tienen los profesores en nuestras vidas?

7 cosas que aprendí de un gran maestro (o maestra)

  • Disciplina. Más que el grito y el “reprobado”, lo que más me enseñó de disciplina fue ver resultados: ver cómo entendía y avanzaba. Por ejemplo, mi maestra de Yoga (Josy) me enseñó la práctica de manera divertida. ¡Estaba bien si nos caíamos, nos equivocábamos o no nos salía perfecta la postura! No me perdía ninguna clase porque sentía los avances.
  • A trabajar en equipo. Aunque para mí, en particular, a veces era muy frustrante, trabajar en equipo también tiene increíbles recompensas. Una gran lección es soltar el control, ¡qué difícil! Porque no falta el equipo en el que uno o dos (o tres) no cumplen con su parte, pero cuando armas uno que funciona, ¡son imparables!
  • ¡Del mundo! ¡De la vida! ¡De Historia! Tuve un profesor en la universidad que explicaba tan bonita La Conquista, la Segunda Guerra Mundial y eventos espantosos de la humanidad que entendí mucho de la vida actual, de por qué somos quienes somos y actuamos de la manera en que lo hacemos.
  • Que el hablar de “usted” o de “tú” no te hace respetar más o menos a una persona. De pequeñas y de adolescentes, teníamos que hablarle de usted a los profes; era señal de respeto. Hasta que empecé a crecer y la brecha de la edad comenzó a acortarse entre el maestro y yo. Entonces comenzó la época de tutear al profesor, y eso me enseñó que prefiero el respeto ganado que impuesto.
  • Los profesores no nos odian. Esto lo aprendí cuando yo di clases. A menos que seas realmente grosero o flojo, no hay razón por la que un maestro “se ensañe” contigo. No tiene tiempo para eso. Al contrario, lo que realmente deseas es que tus alumnos crezcan y aprendan, incluso que te rebasen, ¿¡por qué no?!
  • Pasión por la lectura. O bueno, a no odiar leer. Fue hasta la prepa que disfrute y elegí leer por gusto. Gracias a una profesora que nos hablaba tan bonito de los libros fue que pensé: “está bien, les daré una oportunidad”. Incentivar la lectura no significa dejarnos leer libros y libros en la escuela, no: es contagiar la pasión por esas historias que viven entre sus letras.
  • ¡Entiendo las matemáticas! Bueno, el álgebra. Fue en tercero de secundaria y la verdad ese maestro hizo tan claros los número para mí, que terminé convirtiéndome en tutora de mis compañeras. Que a veces sacaban mejores calificaciones que yo. Ja.

Cada maestro tiene su propia manera de enseñar; una vez que deja huella en ti, lo hace para toda tu vida.

Nuevas maneras de enseñar

Ahora ya ni conoces en persona a tu profesor. Esto sucede cuando tomas cursos a distancia o por medio de alguna aplicación.

De hecho, hay tutores muy famosos que utilizan YouTube para explicar diversos temas, pero también hay gente que con su curiosidad hacen que todos aprendamos.

Del primer caso está el famosísimo español, David Calle, creador de Unicoos. Ya hasta ofrece apps gratuitas y su alcance crece y crece. Sólo en su canal ya casi alcanza el millón y medio de suscriptores.

En cuanto el segundo caso, ¡hay tantas opciones! Gente que gracias a sus redes sociales nos enseñan de ciencia, belleza, tecnología, ¡a cocinar o tejer! Ni mencionamos todas las apps para aprender idiomas o que nos llevan a museos y gracias a ellas nos empapamos de arte o historia.

Aldo, de El Robot de Platón, es un comunicador de Perú que se mudó a Nueva Zelanda y decidió compartir su pasión por la ciencia. ¡Ya casi llega al millón y medio de suscritores, quienes reímos y aprendemos un montón con sus videos!

Como estos hay cientos de casos de gente que nos inspiran y acompañan a expandir nuestros conocimientos y visión del mundo.

¡Gracias a todo aquel maestro que nos hace crecer!