Todo va bien hasta que una roncha te sale, te da un mareo leve o sientes algo extraño en tu cuerpo que desencadena un miedo insuperable por creer estar enferma. Ser hipocondríaca afecta tu estabilidad emocional y psicológica.

Todo es mental…

Psiquiatras y expertos en el área afirman que esta patología afecta la conducta del paciente, desmejorando su productividad laboral y aislándolo del entorno debido a la obsesión de padecer alguna enfermedad mortal. Sus energías se desgastan en averiguar síntomas, malestares y posibles tratamientos para su “enfermedad» (inventada).

En algunos casos, las personas que sufren este padecer prefieren no ir al médico por miedo a que le corroboren sus sospechas pero en otros casos, los pacientes que sí deciden ir, no se sienten convencidos con solo una opinión, prefieren buscar un segundo y hasta tercer diagnóstico que les  asegure estar totalmente sanos.

¿Por qué sucede esto? Cuando el paciente está expuesto a un estrés continuo, la muerte de alguna persona muy cercana o enfermedades graves sufridas en la niñez o por algún familiar, son los factores más comunes que desencadenan esta patología. Algo muy parecido ocurre con los ataques de pánico o ansiedad.

Hipocondría

Hipocondría

¿Cómo lidiar con este padecer psicológico?

Es conveniente que el paciente acceda a visitar a su psicólogo quien lo ayudará a canalizar su patología, ayudándolo a entender qué pasa y qué no pasa.

La clave de todo este proceso psicológico es darle al paciente de forma clara, segura y contundente muestras que no tiene ninguna enfermedad física mortal y hacerle entender que la muerte forma parte del ciclo de la vida.

Las terapias y tratamientos serán indicados por el médico experto, sin embargo no está de más que practiques actividades liberadoras de estrés que ayuden a mantener tu mente despejada y ocupada en quehaceres productivos y divertidos, ¡también funciona!

Camina, baila, escribe, colorea, escucha música, rodéate de gente 100% positiva, practica yoga, ve al gym… son algunas de las actividades que te harán despojarte de todo pensamiento negativo que altere tu salud psicológica.

¿Cómo ayudar a una persona con esta patología?

Pero si no eres tú quien sufre de hipocondría y es tu pareja, por ejemplo, ¿cómo lo ayudarías?

Si una persona de tu entorno sufre de hipocondría evita hablar de malestares o enfermedades que puedan activarle la sensación de inestabilidad o temor. ¡Es súper importante no hacerlo recaer en el tema!

Motívalo hacer las actividades antes mencionadas o en su defecto, algunas otras que sepas que puedan ayudarlo a salir de este túnel sin salida (como muchos de ello lo definen).

Escúchalo siempre y recuérdale que todo es mental, que en sus manos está la clave la solución efectiva de todo este proceso.

 

En la actualidad, las enfermedades psicológicas son más comunes de lo que creemos. El estrés es el detonante en todos los casos, por eso es tan importante saber las técnicas para combatirlo.  

¡Si se puede!

 

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