Cuando hablo de amor entre mujeres no me refiero a la sexualidad o a una relación de pareja, hoy quiero referirme a cómo podemos llegar a amarnos entre mujeres, cómo llegar a ese punto en el que vayamos quitándonos de mitos de que entre nosotras no podemos ser amigas, que nos damos puñaladas por la espalda y esas creencias populares que tan mal nos hacen.

En México estamos viviendo una crisis muy fuerte, en la que las mujeres son asesinadas y culpadas, en donde nos podemos dividir, polarizar… en las que «o estás con las radicales o no estás con las feministas», en donde «se exagera» o «no se hace nada».

Basta.

Hoy quiero hablar de amor entre mujeres, de cómo podemos derrumbar tantos micro machismos y prejuicios que vamos por la vida replicando y que nos hacen mucho daño. 

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Foto de Katherine Hanlon

¡Alto a la misoginia!

Para empezar, comencemos a ver lo femenino como algo positivo, bueno, bonito, saludable, igualitario, poderoso… Si vemos a lo femenino como débil e inferior, estamos replicando la misoginia. 

Quiero compartir esta definición que encontré sobre el término: 

«Se conoce como misoginia a la actitud y comportamiento de odio, repulsión y aversión por parte de un individuo hacia las mujeres. Etimológicamente, misoginia es de origen griego misogynia, compuesta por miseo que se traduce como odio, gyne que expresa mujer y el sufijo –ia que significa acción.

«Generalmente, la misoginia se relaciona con la violencia de género contra la mujer y el feminicidio por parte de los hombres, pero también en algunas situaciones es aplicada a las propias mujeres que desprecian y menosprecian a otras.» (Fuente: Significados

Si tú dices «¡no!, yo no odio a las mujeres», «yo no tengo ninguna actitud de odio ante las mujeres», felicidades. Pero mejor quisiera que dijeras: «yo sí creo que puede haber amistad y solidaridad entre mujeres». «Me siento cómoda conviviendo y haciendo proyectos entre mujeres».

Si no estás del todo segura (o seguro) de que estés libre de misoginia al 100%, te dejo unos tips para comenzar a cambiar el chip mental, emocional y social sobre las creencias que tenemos respecto a lo femenino y a las relaciones entre nosotras. 

Hagamos crecer el amor entre mujeres

  • Deja de repetir y perpetuar creencias como «las mujeres juntas ni difuntas», «yo no tengo amigas mujeres porque traicionan».
  • Deja de culpar a la víctima: si a una mujer le faltaron al respeto o la atacaron no fue su culpa. Sí, ya lo has leído muchas veces: ni cómo vestía, ni dónde estaba ni el nivel de alcohol que tenía en su cuerpo. 
  • Saca de tu vocabulario las palabras «puta», «perra», «zorra». 
  • Si tu novio, marido o pareja se fue con otra, deja de culparla a ella y ponle la responsabilidad a quien le corresponde: el infiel.
  • Comienza por ti misma: no repitas chismes
  • Si tienes algún problema con una mujer, haz lo maduro: háblalo y acláralo
  • No tienes que ser amiga de todas ni tienen que caerte bien todas las mujeres, ¡no!, no se trata de eso. El punto es que las veas como un ser humano antes de decidir si te agrada o no, no como «mujer histérica».
  • Deja de llamar «histéricas» a las mujeres.
  • Deja de sentirte menos o sentir menos a las mujeres por el simple hecho de serlo. 
  • Si eres madre de niñas y niños, no repliques roles de género: enséñalos a ser independientes por igual. Evita las enseñanzas de «esto es para niñas», «esto es para niños».
  • No critiques a una mujer que no sea parecida a ti, es decir, si tú vistes de tal o cual manera y ella no, no la critiques. Ojo, no quiere decir que seas La Madre Teresa, pero no es lo mismo decir «esa falda no me gusta» a «¿viste cómo viene la ridícula?»
  • Cuidémonos y apoyémonos las unas a las otras.
  • Pon atención en tus palabras y frases como «cierra las piernas», «date a respetar», «se lo ganó por buscona». ¿Qué quieres decir con esto? ¿Estás segura que es lo que quieres decir? Consejo: vuelve a leer el «no culpes a la víctima». 
  • Se honesta, discreta, fiel y prudente. Si no queremos que se diga que las mujeres somos tal o cual, dejémonos de comportar como tal o cual. 

Dejemos de replicar actitudes machistas.

Soy una fiel creyente de que entre más unidas, más poderosas. Más libres, más felices. Así que sí, creamos que el amor entre mujeres es muy posible… ¡es valioso! No puedo imaginar mi vida sin mis mujeres, ¡son básicas en mi felicidad! Espero que en la tuya, también. 

Sigue leyendo: ¿Qué pasa en el cuerpo cuando estás con tus amigas?


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