El fútbol, deporte rey en México, torneos locales, cascaritas de fin de semana… con el furor del mundial, miles de personas regresan a las canchas tras periodos de inactividad. Sin embargo, ese entusiasmo suele venir acompañado de un invitado no deseado: el dolor físico, y es inevitable, porque queremos formar parte y qué tanto es tantito quizás podrías pensar; pero al día siguiente de esa cascarita, de pronto surgen dolores y sonidos que no estaban ahí antes. Aprende a distinguir la fatiga de las lesiones después de jugar fútbol y descubre cuándo es vital consultar a un especialista.
Por ello, aprender a escuchar al cuerpo es vital. Ignorar una señal de alerta puede ser la diferencia entre una semana de descanso y seis meses de rehabilitación.
El fútbol profesional y amateur tiene tasas de incidencia considerables. La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), a través de sus estudios médicos, señala que la mayoría de las lesiones en el fútbol afectan a las extremidades inferiores (aproximadamente de un 60 a un 85%):
- Esguinces de tobillo. Representan cerca del 25% de todas las lesiones en el fútbol.
- Lesiones musculares. Los isquiotibiales son los músculos más afectados, representando hasta un 37% de las lesiones musculares totales en deportistas.
- Prevención. El programa «FIFA 11+», un calentamiento preventivo, ha demostrado en diversos estudios clínicos reducir hasta en un 30-50% las lesiones graves si se realiza de manera constante.
Y si ya estás saboreando esa cascarita, “lo primero que debemos entender es que el ejercicio intenso provoca micro roturas en las fibras musculares, y aunque puede sonar fuerte, esto no es negativo, sino que es el proceso necesario para que el músculo se fortalezca. Este fenómeno se conoce técnicamente como DOMS (Dolor muscular de aparición tardía -por sus siglas en inglés-)”, menciona el Dr. Carlos Suárez Ahedo, ortopedista especialista en cirugía de cadera y rodilla.

Dolor muscular
Características de un “dolor normal”
Aparece tarde: Suele manifestarse entre las 24 y 48 horas posteriores al partido.
- Es bilateral y generalizado. Si te duelen ambas pantorrillas o ambos muslos de manera similar, suele ser fatiga.
- Mejora con el movimiento. Al empezar a caminar o estirar suavemente, la sensación de «jadeo» muscular disminuye.
- Desaparece pronto. No debería durar más de 3 a 5 días.
Sin embargo, “a diferencia del DOMS, una lesión estructural (esguince, desgarro o tendinitis) presenta síntomas específicos que demandan atención inmediata”, señala el Dr. Carlos Suárez Ahedo,
Si el dolor que aparece de forma súbita durante la actividad es la primera bandera roja que no debemos ignorar, al igual que los siguientes síntomas:
1. Dolor localizado y agudo
Si puedes señalar con un solo dedo el punto exacto donde duele, es probable que no sea fatiga. Un dolor punzante en la ingle, el tendón de Aquiles o la rodilla suele indicar un compromiso de tejido conectivo o una rotura fibrilar.
2. Inflamación y cambios de temperatura
La hinchazón es la respuesta del cuerpo ante un traumatismo. Si notas que una articulación pierde su forma natural, se siente caliente al tacto o presenta moretones (equimosis), la estructura interna ha sufrido un daño que requiere diagnóstico.
3. Inestabilidad o «bloqueo»
Sentir que la rodilla o el tobillo «se va» o que no puedes extender completamente la pierna es una señal clara de lesión ligamentosa o meniscal. Las lesiones de ligamento cruzado anterior y los esguinces de tobillo son las afecciones más comunes en futbolistas recreativos debido a los cambios bruscos de dirección”, recuerda el especialista.
“Si el dolor persiste más allá de una semana o si te impide realizar actividades cotidianas como caminar o conducir, es momento de acudir a un especialista”, menciona.
La regla de oro: No te automediques. “Aunque es tentador tomar un analgésico para seguir jugando, esto puede enmascarar el dolor y permitir que sigas dañando un tejido que ya está débil”, reitera el Dr. Suárez Ahedo.

Salud deportiva
Cuándo detenerse de inmediato
- Si escuchaste un «pop» o un chasquido en la articulación.
- Si el dolor te obliga a cojear.
- Si hay hormigueo o pérdida de sensibilidad en la zona.
Disfrutar del fútbol en esta temporada requiere responsabilidad. La diferencia entre un deportista inteligente y uno lesionado es la capacidad de distinguir la rigidez por esfuerzo de la limitación por daño.
Para minimizar riesgos, asegúrate de realizar un calentamiento dinámico de al menos 15 minutos, hidratarte adecuadamente y, sobre todo, respetar los tiempos de recuperación.
“Si tu cuerpo te envía una señal de alarma, escúchala: es preferible perderse un partido hoy que quedar fuera de la cancha toda la temporada”, concluye el especialista en cirugía de cadera y rodilla.
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Prevención de lesiones
Fuente: Dr. Carlos Suárez Ahedo, modificado por Mariel Gadaleta
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