Te propongo un ejercicio: Párate frente a un espejo, pregúntale: “Espejito, espejito,  ¿Quién es la más hermosa? Ya sé, ya sé, te va a contestar: “Tú, tú eres la más hermosa”, y ¿Sabes qué? ¡Es verdad!

A través de los sentidos has sabido lo que significa el placer y el disgusto, el dolor y la risa, el frío y el calor, lo dulce y lo salado. Gracias a tu cuerpo has disfrutado, dormido, amado, te ha permitido escribir, sentir la brisa del mar y el cuerpo de tu amante. A través de tu propio cuerpo, de ése que es hermoso,  sabes lo que sucede y lo que te sucede.

¿Cuerpo y espíritu?

Si respiras y tu corazón late, los médicos decimos que estás viva. Tú te sientes viva, si además de estas acciones físicas, sientes y estás alerta. Algunos le llaman mente, alma o espíritu, pero sin el cuerpo no estas viva, ¿cierto? Es una simbiosis entre tu cuerpo y tu alma, una sin la otra no existe.

Cuando tenemos una herida en el alma, muchas veces se exterioriza como un dolor de cabeza. Si lo que tenemos es una gripe, frecuentemente se conjuga con una depresión que puede incluso pasar desapercibida, pero que sabemos que está ahí.

 El cuerpo, nuestro propio cuerpo, es el reflejo de que estamos vivas y de cómo es la vida que tenemos.

Voltea a tu alrededor esta tarde de vuelta a casa; no será difícil adivinar que la señora que va delante de ti en el metro con ese cabello apagado y esas arrugas que deja el ceño de tristeza, ha tenido una vida llena de trabajo que no le ha gustado. Ahora ve a tu derecha; aquel señor con todo y que ha trabajado todo el día en la construcción (lo notas en su ropa ¿no?) parece que su vida ha sido plena, las arrugas le han dejado esa expresión de felicidad.

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Mírate

Esta noche cuando llegues a casa, mírate nuevamente al espejo, pero esta vez desnuda, la ropa muchas veces ayuda a cubrir ciertas cosas que no consideramos perfectas. Obsérvate en el espejo, esas curvas son perfectas y únicas, ninguna se parece a otra. Aunque tus piernas se muevan como gelatina cuando das un paso, fíjate en lo fuerte y firmes que son, ¡pues te sostienen durante todo el día! Aunque tu busto cada día cede más a la fuerza de gravedad sigue teniendo esa línea en el escote que muchos hombres han visto. Tus pies son simplemente maravillosos pues te llevan a donde quieras aunque insistas en subirlos en esos zapatos altos que hacen que tus dedos sufran y tengan un callito o se resequen tus talones.

Y casi cada mes notarás una marca en tu cara que te recuerda que tienes la posibilidad de crear vida, aunque también alguna vez el dolor te recuerda que ese mes te ha sobrado vida.

Quiérete, quiere a tu cuerpo, quiérelo como si fuera tu tesoro más preciado, porque lo es: cuídalo, acéptalo, cultívalo, perdónalo, mejóralo, mímalo.