El día de las madres se celebra como demostración de amor y gratitud a nuestra amada madre. Como decimos siempre, estas demostraciones las debemos hacer los 365 días del año, sin embargo, nunca está de más tomar una fecha que nos haga apapachar más a nuestra madre.

El origen del día de la madre

En el Antiguo Egipto, la diosa Isis era conocida como la “gran Diosa Madre” siendo un objeto de culto y homenaje con tintes mitológicos por parte de su pueblo.

En la Antigua Grecia pasó algo muy similar con la madre Gea, la madre de todo, y Rea, de los dioses del Olimpo. Durante el Imperio Romano, donde se rendía culto a la diosa Cibeles, diosa Madre de todo (equivalente a Gea), en su templo con ofrendas florales durante tres días.

Con el pasar del tiempo, estas costumbres de diferentes culturas se fueran adaptando en las diferentes sociedades, dándole valor a las madres y rindiéndole honores y homenajes por el hecho de dar vida y criar.

Siglo XX: se oficializa el día de la madre

En 1914 el presidente de Estados Unidos Wilson Woodrow, declara oficialmente que el día de la madre se celebraría el segundo domingo de mayo.

Es entonces cuando la mayoría de los países acatan este llamado y empiezan a tener presente la fecha de la madre como motivo de celebración y agasajo familiar.

En los países latinoamericanos, se acostumbra mucho a celebrar este día en familia; una reunión divertida con comidas, bebidas y música para pasar el día.

Un regalito para mamá y para todas las de la familia no puede faltar, aunque también es el día oficial de «no me regales electrodomésticos». Cuando los niños son pequeños, es muy común que se lleve el desayuno a la cama.

Y para las que están en el cielo, que no falte una oración en su nombre, para que no sea olvidada y para que su alma esté junto a nosotros siempre, acompañándonos y celebrado.

¡Feliz día para todas las mamás del mundo!



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