Sin duda, uno de los sentimientos más comunes que limitan nuestras ganas de emprender es el miedo. Miedo a que no funcione, al rechazo, a quedarnos sin un peso en la bolsa, miedo al éxito o al fracaso. Vemos en muchos testimonios de mujeres emprendedoras que el miedo siempre fue un común denominador a la hora de querer alcanzar el sueño de ser sus propias jefas. El miedo paraliza muchas de las decisiones importantes, ¿pero cómo enfrentarlo y salir victoriosa?

Entrevistamos a la psicóloga Paula Gabriela Mateos, quien nos reveló interesantes herramientas con las que podemos enfrentar el miedo. Es importante que sepas que si esto sigue afectando el proceso de tu proyecto consideres la opción de llamar a un especialista para que te acompañe en esta etapa tan importante.

Mujeres emprendedoras: 5 herramientas para enfrentar el miedo

  • ¿Para qué sirve el miedo?

Diversos autores proponen la idea de que los humanos contamos con un ‟manojo” de emociones básicas. El miedo forma parte de ese conjunto de emociones que figuran en  nuestra cotidianidad emocional y, por lo tanto, es indispensable conocer y comprender su función.  Generalmente se le caracteriza como una emoción que produce sensaciones desagradables y se le vincula con sentimientos de desgracia e infelicidad; sin embargo, tiene una función adaptativa en el individuo, es decir, nos permite alejarnos o reaccionar ante aquello que pueda resultar peligroso y, por lo tanto, salvaguardar nuestra integridad y ponernos fuera de peligro.

El miedo se convierte en un problema cuando es disfuncional, es decir, cuando su función no responde a una verdadera situación de peligro, sino que se relaciona con nuestras creencias o interpretaciones de lo que pueda ocurrir sin que exista una fuente real de peligro. Por ejemplo, miedo a reprobar un examen, a pesar de que haya estudiado lo suficiente, miedo a mudarse de ciudad por la incertidumbre que me pueda generar o miedo a intentar algo nuevo por el simple hecho de que se trate de algo desconocido.

  • Reconocimiento de las emociones

Contrario a la idea de evitar emociones desagradables o intentar “sacudirlas” como si nada pasara resulta fundamental hacer un reconocimiento de las emociones a nivel mente y cuerpo. Será útil para generar un mayor sentimiento de control sobre ellas y así enfrentar las situaciones que las generan de manera funcional. Para esto es indispensable analizar lo siguiente: ¿Qué siento?, ¿cómo se refleja en mi cuerpo?, ¿ante qué o quiénes lo siento?, ¿qué puede significar o cuál es mi interpretación?, ¿cuál es la función de esa emoción o hacia dónde me lleva?

Ser consciente de las formas en las que expreso y reacciono ante emociones desagradables, así como la aceptación de las mismas, será la clave para realizar un análisis más objetivo de la situación y facilitará encontrar las herramientas necesarias para hacerle frente.

  • Querer predecir el futuro

Existe una relación muy estrecha entre el miedo y el futuro, ambas coinciden en el punto de lo desconocido de aquello que no podemos controlar, pero valdría la pena preguntarse si en realidad existe algo o alguien que nos pueda asegurar aquello que todavía no ocurre; seguramente no encontraremos respuesta, ya que la incertidumbre tendrá lugar ante aquello que desconocemos y, por lo tanto, es algo que existirá cuando nos enfrentemos a algo nuevo. Entonces ¿por qué quiero conocer el futuro si es algo humanamente imposible?, ¿por qué dedico mis esfuerzos a acrecentar el miedo o ansiedad ante lo incierto, en lugar de dedicarlo a lo que estoy viviendo en el presente y sí puedo controlar?

Definitivamente podemos aumentar o disminuir las probabilidades de que algo suceda o no, para ello podemos planificar, analizar, tomar en cuenta los riesgos, hacer una lista de pros y contras, etc. Sin  embargo, no será posible conocer el resultado final a ciencia cierta, así que siempre actuamos pensando qué será lo mejor y qué de lo que podemos hacer nos llevará a un mejor resultado. Así que dejemos ya de querer tener una bola de cristal que nos permita conocer el futuro y confiemos más en nuestras capacidades y decisiones.

  • Overthinking

¿Se puede abusar del pensamiento?, ¿cuántas veces hemos pensado demasiado las cosas y, en lugar de llegar a una conclusión, aumentan nuestras dudas y disminuye nuestra capacidad de acción?. Muchas veces, confundimos analizar una situación para encontrar soluciones con generar preocupaciones y especulaciones. Esto generalmente tiene que ver con pensamientos acerca del pasado o el futuro y cuando esto sucede el resultado es contrario a lo que en realidad estamos buscando, ya que en lugar de movilizarnos y actuar nos provoca inseguridad o sentimientos de incompetencia. Por lo tanto, resulta fundamental analizar cuándo se interponen nuestros pensamientos en nuestra capacidad de actuar y diferenciar las posibles soluciones de aquellos pensamientos que, en lugar de generarlas, promueven preocupaciones.

  • Zona de disconfort

En ocasiones, el miedo y la inseguridad que nos provocan los cambios o las cosas nuevas tienen que ver con quedarnos o salirnos de nuestra de nuestra zona de confort, pero ¿qué pasa cuándo esa zona de confort me genera malestar o desagrado? Parece trabalenguas, pero aunque parezca extraño, en ocasiones nos acostumbramos a las situaciones desagradables y, al ser parte de nuestro día a día, se convierten en nuestra zona de confort. Por lo tanto, cuando existe la posibilidad de salir de aquello que me desagrada, en lugar de salir corriendo y tomar los riesgos necesarios, me paralizo y hago todo lo posible por quedarme en ese lugar que, de alguna forma, se ha convertido en zona de “seguridad”.

Para salir de una zona de malestar disfrazada de confort es indispensable actuar contrario a lo que hemos hecho con anterioridad, generar cambios en nuestra rutina diaria y en nuestra forma de pensar y, sobre todo, reflexionar si los resultados que hemos obtenido con nuestras acciones nos han llevado  a lo que deseamos lograr. En caso de que no sea así, poner en marcha un plan de acción distinto, con nuevas posibilidades y alternativas será de gran utilidad para que los resultados sean diferentes.

 

Paula Gabriela Mateos Becerril

Psicóloga Clínica

paula-gabriela@live.com.mx

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