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En la época en la que los Millennials dominan la escena laboral y digital (incluyendo bromas y memes en redes sociales), se escucha mucho que vayas a perseguir el trabajo de tus sueños.

Si bien no es una frase nueva (claro que no), ahora tiene un sentido muy distinto, ya que en la época de nuestros padres eso significaba… bueno, esta imagen ilustra el estilo de vida al que se aspiraba. 

Conseguir un «buen trabajo», que incluyera una casa de al menos tres recámaras, vacaciones una vez al año, una pensión muy digna y te permitiera pagarle educación de calidad a los hijos, era básico. 

Pero con el término de la pensión, las nuevas familias sin hijos, lo caro que está todo, las posibilidades de viajar, ¿cuál es, en la actualidad, el trabajo de tus sueños?

El sueño de todos

Muchos nos imaginamos (y me incluyo) un trabajo que podamos hacer desde nuestras computadoras, en una playa paradisiaca un día, al otro en una gran metrópoli. ¡Libertad de acción con seguridad financiera! Pero en mi experiencia como freelance y mirando a otros que trabajan de manera remota, esta forma de trabajo tiene también sus desventajas.

Por ejemplo, a veces no tienes el dinero para irte a la playa de ensueño a trabajar o las condiciones para hacerlo desde allá (en una de esas no hay internet).

También he visto a las personas que laboran de manera remota que la pasan todo el día en un Starbucks… ¿cuál es la diferencia en ir a una oficina? Sin mencionar la falta de interacción social, el bonito cumpleaños, la rosca de reyes con «¡te tocan los tamales!», el robo del Tupper… ¡sin todo eso que un trabajo de oficina sí tiene!

Foto de CoWoman

Características del trabajo de tus sueños

Esto es tan subjetivo como individuos hay en el mundo. Cada quien buscará algo distinto para ser feliz, para sentirse productivo y realizado. Pero aquí hay unos puntos que nos harán reflexionar. 

  1. Que nos permita ser creativos. A muchos nos aburre SOLO la idea de pensar en hacer lo mismo todos los días. Y ojo, esto tiene que ver con un reto intelectual y creativo más que mecánico. Es decir, un reportero todos los días hará notas pero cada jornada tendrá una historia nueva que cubrir. O bien, un corredor de bolsa pensará en su siguiente reto: ¿cómo lograrlo? ¡Eso es ser creativo!
  2. Que nos dé libertad de horario. No significa que a todos les guste trabajar sin horario, no, es más bien si podemos tener buenas jornadas de vacaciones o podemos hacer home office conforme lo deseemos, o bien, no tener un horario rígido, ¡qué mejor! O, ¿qué decir cuando tienes que pedir un día de vacaciones para ir al médico, a arreglar algo de la escuela de tus hijos o apoyar a tus padres en una emergencia? Esto incluye, por supuesto, a los emprendedores. 
  3. Que pague bien. Es decir, que con ese trabajo podamos cubrir el estilo de vida que deseamos. No se trata de ganar equis cantidad (aunque suene difícil de creer, a mucha gente no le importa tanto el dinero).
  4. Que el ambiente sea agradable. Nadie quiere estar por horas y horas en un lugar en donde todo mundo se tira mala onda, ¿o sí…? O un lugar que huela a basura o esté mal iluminado (¡ajá!, también eso cuenta).
  5. Que el líder sea digno de admiración. ¡Qué importante! Si estamos comenzando nuestra carrera, lo que queremos es lucir nuestras habilidades pero también aprender del mejor. Pero si ya llevamos años en el camino, ¡qué mejor que rodearte de un gran equipo!

La fantasía de la vocación única

Tenemos que recordar que el trabajo de tu sueños, como tal, no puede ser perfecto. Siempre habrá un «negrito en el arroz». Tener esto en mente hará que no saltemos de un trabajo ideal a otro porque, justamente, todos serán netamente «ideales». Fantasías, pues. No hay manera que estemos felices y sin estrés todo el tiempo. 

Es probable que en nuestros primeros trabajos seamos poco realistas y con el tiempo pondremos los pies en la tierra. Pero también hay que tener la apertura para permitir que el trabajo de mis sueños evolucione conmigo

Nosotros evolucionamos, ¿por qué, entonces, deberíamos de desear siempre lo mismo? ¡No! Además, si nos cerramos a que «solo somos buenos para tal» quizá no descubramos una pasión escondida. 

Y también nos equivocamos. Cuando metamos la pata (créanme, la vamos a meter algún día… ¡o muchos!) no hay que dejar que esto nos devaste.

Aunque nos corran.

De todo aprendemos y nos daremos cuenta de si, con todo y error, queremos seguir ahí. Ahora más fortalecidos y con la piel más gruesa (y con las antenas puestas para no volver a equivocarnos). 

¿Por dónde empiezo?

Si no tienes idea de cuál sería el trabajo de mis sueños, pero estás de acuerdo que sí quieres los puntos antes mencionados, puedes reflexionar en esto: 

  • ¿Qué materias te gustaban en la escuela?
  • ¿Qué puedes hacer por horas y horas? Vale platicar, mirar la tele, leer, hacer memes, ¡todo te va dando pistas hacia dónde enfocarte!
  • ¿Cuáles son las condiciones óptimas para ti?: ¿Que quede cerca de tu casa, que tenga determinado horario, que pague más de tal por cual, que te permita viajar, que te den constantes capacitaciones…? 
  • ¿Existe ese trabajo o cómo puedes crearlo y monetizarlo?

Sí existen ejemplos de personas que le atinaron a la primera y se volvieron exitosos y millonarios, pero siendo realistas, son los menos. 

El punto es estar lo más felices posible, la mayor parte del tiempo (posible). Sin fantasías pero tampoco sin sentir que nos morimos en vida cada día.

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