Cuando tenemos hijos y empiezan a vivir, a tomar decisiones y a equivocarse, sentimos frustración y el deseo nato de ayudarles a elegir la mejor opción siempre, para que no se equivoquen, pero, ¿será lo mejor para ellos?

Una mala decisión: una experiencia aprendida

Una mala decisión genera equivocaciones que bien vale la pena ser aprendidas, por esta razón, no es conveniente que interfieras de forma directa en las decisiones de tus hijos (siempre y cuando sean temas que puedan resolver ellos mismos).

Creemos que nuestros pequeños son perfectos pero no es así. Son precisamente esas equivocaciones las que formarán unas personas responsables, precavidas e inteligentes, capaces de resolver cualquier decisión desde la voluntad y decisión propia.

¿Quieres evitarle dolor a tu hijo?

Cuando te das cuenta que están pasado por momentos incómodos y los miras llorar o llenos de rabia por “equis” situación, te sientes impotente por no poder ayudar más allá de un buen consejo, un abrazo o un helado…

“Aprender a controlar el enojo y la frustración son bloques esenciales para desarrollar capacidad de enfrentar la vida”, así lo confirma John Buckner, psicólogo de Harvard.

Del mismo modo explica que “el estrés, la frustración, la realidad de que no todo sale como uno espera, la enfermedad, los corazones rotos y las equivocaciones profesionales son parte de la vida. Y casi nunca son las situaciones en sí las que causan problemas emocionales, sino la forma en que reaccionamos ante ellas.”

Ayuda a tus hijos aprender de sus errores

La adolescencia es el mejor momento para enseñar cómo se aprende de los errores y no repetirlos una y otra vez… ¿cómo?

• Sé siempre el mejor ejemplo: cuando tus hijos te vean triste, demuéstrale que el optimismo siempre es una gran manera de afrontar y solucionar. Pero no pretendas que siempre estás bien.

¿Te da miedo que te vea vulnerable, deprimida, insegura? Nunca demuestres algo que no está pasando, al ellos notar que tú también te equivocas y de igual forma sales adelante pese a las adversidades, es la mejor manera de incentivarlos y adoptar patrones positivos para su vida.

• No ignores los problemas: cuando notes que tu hijo hace algo malo o por lo menos, algo que pueda mejorar, no le des mas largas al asunto y háblalo al momento. En estos casos el tiempo no funcionará como aliado para resolver inconvenientes.

• Ni mucho, ni poco: no interfieras de forma excesiva en la vida y toma de decisiones de tus hijos. Cuando esto sucede, puede que aumente la probabilidad de sufrir de ansiedades e inseguridad en un futuro.

• Diferentes perspectivas: enséñale que solo una versión no es suficiente. Demuéstrale que siempre es mejor dos o más versiones para poder vivir una misma historia. ¡Sufrirá menos!

• Haz que ame la vida: no le transmitas lo injusta que a veces puede ser la vida. Recuerda que todos los casos y todas las experiencias son distintos.

La comunicación abierta entre madre e hijos siempre será la herramienta primordial para formar desde la adolescencia, personas con criterios, principios y ética. ¡Déjala que se equivoque y ambas vivan el proceso de aprendizaje!

 

Información sugerida por: Tümu

 

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