Sabemos lo difícil que resulta establecer límites y más cuando esto implica negarte ante la petición de alguien más. Sentimos que si decimos «no» podemos herir o disgustar a otra persona, pero ¿y nosotros qué? ¿dónde queda nuestro bienestar y nuestros deseos?

Para mejorar nuestras relaciones personales y sobre todo, nuestra relación con nosotras mismas, es necesario aprender a respetar nuestros verdaderos ideales, deseos o querencias. Decir que «no» cuando así lo amerite la ocasión o cuando así lo queramos, es una manifestación del estrecho nexo que tenemos con nuestro ser interior, de nuestra seguridad y autoestima. Demuéstrate que te quieres y te valoras con cada decisión que tomes, y no te preocupes demasiado por complacer a otros.

La sociedad constantemente nos establece parámetros y estereotipos de lo que es o no correcto, de como tenemos que ser o vivir, y eso hace que nos olvidemos de lo que verdaderamente queremos. Decir que «no», no tiene porque dañar a los demás, al contrario debería verse como una gran expresión de honestidad. Sin embargo, para no herir susceptibilidades, te ayudamos con algunos consejos para que este año aprendas a decir ¡NO!

  1. Deja de sentir temor por lo que otros puedan pensar de ti.
  2. Ten claras tus prioridades, esto te ayudará a reforzar las razones por las que debes decir «no» ante determinadas situaciones.
  3. Di que «no» sin tener que explicar demasiado las razones, de esta forma quienes quieran convencerte de lo contrario no tendrán suficientes argumentos.
  4. No digas que sí a todo, tómate un momento antes de dar respuesta a cualquier petición. Es normal sentir un poco de nervios, incomodidad o ansiedad, pero no dejes que estas emociones se apoderen de ti.
  5. Piensa en las consecuencias que puede traerte aceptar algo que no puedes o no estás dispuesta a cumplir. Recuerda: sé siempre sincera.
  6. Práctica frente a un espejo las situaciones cotidianas en las que podrías decir que «no», tal vez te parezca tonto, pero es una de las mejores formas de fortalecer tu seguridad. De esta manera lograrás que tus palabras se correspondan con tus gestos.

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