Estamos en febrero, y el tema del amor siempre surge, y pues, ¿por qué no hablar de este tema?

El amor es una sensación, un sentimiento, una vibración a lo que le llamamos cuando sentimos algo por alguien, pero, desde mi punto de vista es algo más grande que lo que sentimos por otra persona, para mí es la vibración más elevada en donde nos encontramos con la Conciencia Divina, es la energía que nos hace vibrar y sabernos vivos, es eso que pasa dentro de nosotros y nos arrebata el aliento y nos hace saber que somos algo más grande que lo que creemos que somos.

Eso, para mí es el amor. La vibración suprema.

Y es lo que me conecta con lo que siento por mí cuando me respeto, y me veo como el ser más importante de mi vida; pero también es lo que siento cuando veo a otro ser y siento algo hermoso por ese ser y siento amor, de diferentes formas. Es tan versátil, que se siente por un hijo, de una forma que uno nunca imaginó, pero se siente por los padres, de las formas más variadas que existen, por ejemplo, yo reconozco un amor muy diferente el que sentía por mis papás cuando era niña, que cuando era adolescente, o ahora de adulta; cada momento me permitió sentir un amor muy diferente hacia ellos También está el amor que se siente por los amigos, ese cariño fraternal, que es algo profundo y hermoso, y se puede sentir por un hermano… o un amigo que es más que un hermano. Y el amor que es el que más nos hace mencionar la palabra amor: el amor romántico, cuando uno siente atracción por otra persona en ese sentido que nubla los sentidos, embriaga la cabeza, ese sentimiento que nos hace hacer locuras, y que nos arrebata la calma, y la cordura, y la paz… esa sensación que nos deja un hoyo en la panza y que nos quita el sueño. Ese amor es el que nos hace pronunciar esa palabra, amor, y se roba el primer lugar de lo que queremos llamar amor.

Sí, es curioso, el amor es mucho más, y es esencia de nuestra alma y significa mucho más de lo que le atribuimos a esa palabrita de cuatro letras A M O R…

Es energía y es esencia de lo que estamos hechos, yo creo que el darle tanto peso cuando se relaciona con otros, sobre todo con ese otro, por lo que nos hace sentir, es algo que deberíamos estar buscando sentir por nosotros, esa sensación que me arrebata el aliento al pensar en mí, saber que puedo dar la vida por… ¡MÍ!

Antes que por cualquier otro, que me amo, me respeto, que soy capaz de ser, hacer y decir cualquier cosa por mí, porque lo merezco, porque quiero saberme amada por mí, respetada por mí, cuidada por mí, vista por mí y disfrutada por mí, que sepa que soy lo más importante y digno de ser amado por mí. Y en cuanto sepa esto por completo, veré reflejado todo este amor en los otros, el respeto, la admiración, el reconocimiento, todo eso lo veré reflejado en los otros, y puedo mantener relaciones desde esta energía, de respeto, dignidad, alegría, amor… Entonces puedo reconocer las relaciones con los otros sin el vacío o la carencia, y logro relacionarme desde la plenitud, honrándome a mí y al otro, respetándome a mí y al otro, disfrutándome a mí y al otro.

Entonces el amor se vuelve una energía que me permite vibrar cada día más en la luz que soy, permitiéndome ver también la luz del otro con el que me relaciono, en cualquier ámbito, amor romántico, y apasionado, amor fraterno, filial o paternal/maternal.

Este es el formato que quiero celebrar en el mes del amor, el amor que nos une como individuos en el plano físico y que permite que podamos ver más de la belleza de cada uno.

¡Feliz mes del amor!

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