La nueva generación de faciales ha llegado a revolucionar la industria cosmética en lugares especializados. Ya no es un facial de cuidado de la piel como los de antes, no, ahora, las técnicas llevan a los procedimientos a ser más completos y profundos. 

Durante este año de cambios mundiales, en el que se redujo nuestro andar libre y nuestros espacios, yo he sufrido de un cambio en mi piel: la siento más seca. 

Dejen el maskné, ese no ha sido problema, no. He notado que muchas veces no importa qué tanto me ponga, por la tarde mi piel ya está seca. Además, los años pasan y quiero retrasar lo más posible la natural flacidez, pérdida de luminosidad y frescura. 

También he de confesar que en mis fantasías pandémicas estaba el exfoliarme rigurosamente una vez a la semana y aplicarme muchas mascarillas faciales… lo cual, no he hecho. 

Así que al escuchar de esta técnica de cuidado de la piel mis ojos brillaron: es un todo en uno, cuidando mi rostro. 

Infusión dérmica o silk peel

Esta técnica es una mezcla de varias. Se realiza con un aparato especial al que se le conectan el cabezal para la limpieza y la infusión que se depositará en la piel.

¿Cuál infusión? Dependerá de las necesidades que tengas, puede ser ácido salicílico, vitamina C o ácido hialurónico. 

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También el aparato tiene varios niveles de intensidad. Por ejemplo, a mí la microdermoabrasión me puede resecar el rostro, por lo que me realizaron una limpieza en nivel adecuado para mi piel delicada.  

La doctora Jesse Schwartzberg, Médica Cirujana especialista en dermatología de la clínica Skin Project, nos explica que durante el procedimiento se realizan tres acciones:

  • Aspiración. Su tecnología de última generación es capaz de absorber impurezas de la piel y células muertas, así como los puntos negros, afinando los poros, sin lastimar la epidermis.
  • Abrasión. Suave pulido con el que se estimula la producción natural de colágeno, gracias a lo cual mejora la textura de la piel y se revela un brillo natural y saludable. Disminuye las arrugas finas, la apariencia de los poros y las pequeñas cicatrices de acné. Esto se hace con una punta, no con cristales (hay varios tipos de puntas, dependerá de la piel). 
  • Infusión. Se introduce a presión una solución que llega hasta la dermis (no se queda en lo superficial), atravesando la epidermis por medio de microespacios previamente desbloqueados. Se consigue limpiar y dar una hidratación óptima y se recupera el resplandor que se ha perdido con los años.

Después de este tratamiento, lo que me hicieron fue una extracción manual, un tratamiento con radiofrecuencia y finalizaron con una mascarilla. 

“La radiofrecuencia consiste en la aplicación de ondas electromagnéticas de alta frecuencia sobre la piel que provocan el calentamiento controlado de sus capas profundas, es decir, eleva la temperatura de los tejidos”, comentan los expertos de Skin Project. 

Como decía, terminamos con una mascarilla plástica, que es un gel frío que se convierte en un tipo de plástico y que son puras vitaminas nutritivas para mi rostro. 

La experiencia completa duró una hora, pero si pasas con la dermatóloga para diagnóstico, te llevará un rato más. Eso sí, será bastante completa la experiencia. 

Después de varios días de haber vivido la experiencia sí siento mi piel limpia y más radiante, también lista para recibir los nutrientes que le doy en mis rutinas de cuidado, por mañana y por la noche. 

 

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