Ya en París, ahora toca dar el veredicto final de Milano. Entre viajes y el jet lag, más los compromisos personales, ineludibles en distancias intercontinentales, se torna difícil encontrar el tiempo para pensar y analizar todo lo que vemos. Sin embargo, ese momento de «luz» llega y al aparecer todo comienza a aclararse. 

Milano, como siempre, rige en las pasarelas. El número de shows fue enorme y en aumento. La calidad muy estilada de esta ciudad es la cancha para proponer, crear e imponer. Lo lindo de Milano es que siempre se mantiene fiel a su «identidad» italiana

Como italiana el ego pesa y puedo decir: Milano impones Italia al mundo, la verdad es que así lo es, e históricamente siempre lo ha sido, además en muchos otros ámbitos de la vida. En fin, hablemos de moda, como siempre mucho color, mucho textil y combinaciones de lanas con cueros, estampados de cuadros con impresiones en forma de arte. Esas tendencias siempre están, lo interesante esta vez fue lo nuevo. 

Los 60’s y 70’s están de vuelta y junto a ellos el sentimiento del «poderío a la mujer», esto se debe a que recientemente el tema político se ha hecho sentir en el mundo, retomando una fuerza importante.

Desde Armani trabajando una colección de trajes al talle tipo suits o sus prendas de «vestir de noche», hasta Prada presentando una de sus mejores colecciones en mucho tiempo, en la que mostró la evolución de Miuccia desde que era una estudiante hasta sus primeros años como empresaria, haciendo un recorrido de siluetas a lo largo del tiempo. Se sintió gran vigor, pantalones campanas, bordados exagerados y combinación de estampados, se notaron con firmeza. 

Armani

De las más políticas, sin duda, Versace y Missoni. Donatella, sin dejar escapar la esencia de esa mujer sensual, brillante e imponente, transmitió mensajes en sus camisetas que decían: «Love, Unity, Courage & Loyalty».

Versace

 

Angela Missoni regaló al público sombreros tejidos rosados,«Pink Pussy Hats», que luego desfilaron las modelos al final. La creativa, junto a varios miembros de su familia, incluyendo a las «Nonnas y Nonnos», dio un discurso afectuoso en el que habló de lo importante que es mantenernos unidos y firmes en la defensa de los derechos de la mujer.

Missoni

Lagerfeld para Fendi, presentó una colección imponente, arrogante y llena de esa esencia romanesca que posee la marca. Pero también otorgó a la mujer cierta fuerza. Mis favoritas, las botas de cuero patente rojas con tacones de aguja. Créanme si hay algo que dice soy mujer, soy fuerte y soy importante es entrar a cualquier lugar usando una de estas. 

Fendi

Lo nuevo fue Massimo Giorgetti para Ferragamo y Francesco Risso para Marni. Giorgetti, hizo lo que muchos diseñadores nuevos hacen al llegar a una marca ya establecida: estudian su historia y crean una colección que sea una retrospectiva de su esencia. Sin arriesgar demasiado, se mostró muy práctico considerando que este es un rubro donde la creatividad siempre se ve amenazada de persistir. El resultado una interpretación de símbolos muy rebuscada, pero para nada mala. En todo caso intrigante. 

Ferragamo

Risso para Marni reconoció el poder que siempre tuvo Consuelo Castiglione en darle a lo italiano ese poderío y fuerza en su diseño. Sin embargo, en esta oportunidad, presentó algo muy diferente a lo que siempre fue la marca, enfocándose en una ‘psychedelia’ de los 70’s. Ninguna colección estuvo mal, pero tampoco fueron las más impactantes. En sí, sería irresponsable establecer una opinión tan pronta, aún toca ver cómo evolucionan ambas marcas.

Marni

Y, si hay que dar un veredicto, es que Milano estuvo estupenda, formidable, imponente y destacada, dándole a la tendencia una identidad fuerte y una dirección importante a seguir en lo comercial y en lo creativo.

Como siempre…

¡GRAZIE MILANO!

Gabi Ramos

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