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Si eres de las que nunca tienes pleitos en pareja, ¡felicidades!, vives en la anormalidad, je.

Pero si eres del team «sí hay pleitos», este texto te va a gustar.

Me lancé a la búsqueda de los mejores consejos para evitar o manejar de mejor manera los pleitos en pareja y estos son los cuatro mejores -en mi opinión-:

  1. No te empeñes en ganar. Yo sé que tod@s pensamos que el otro es el equivocado… peeeero… Si ya viste «Becoming» de Michelle Obama, quizá recuerdes la anécdota que dio cuando ella y Barak fueron a terapia de pareja. Ella comenta algo así: «Yo fui para que me dijeran cómo arreglarlo a él… ¡sorpresa!» Claro, me ha pasado también. Si nos empeñamos en que tenemos la razón, no avanzaremos. Pensemos, ¿vale la pena la batalla? Hay veces que sí, otras, no.
  2. Las diferencias serán reales. Es decir: no tienen que estar de acuerdo con todo y aceptarlo. No sé si ya escucharon el episodio de Lo femenino y lo masculino en el cine de ¡Qué lata!, pero ahí mi invitado hizo una reflexión súper valiosa y que viene al caso: si queremos que el otro esté de acuerdo en todo lo que estamos es buscando un espejo de nosotros mismos. ¡Así es!
  3. No asumas, pregunta. Algo que nos choca a las mujeres es que no sepan qué queremos y tenemos mala fama de que deseamos que nos lean el pensamiento. Pues esto hay que aplicarlo en todo. Antes de hacernos historias, mejor hablemos de frente y aclaremos dudas antes de que se conviertan en malos entendidos.
  4. Deja el ego y piensa en el punto de vista de tu pareja. Esta lección la vi en el episodio 9 de la temporada 10 de Modern Family, ja. Hay un pleito entre Jay y Gloria y él, «obligado» por un amigo budista, le dice a ella que no ha visto las cosas desde su punto de vista y se disculpa por ello. La verdad, no lo hace desde el corazón sino porque no le gusta pelear -le costó su celular en el pleito- pero ella, al ver su disculpa, también lo hace y se reconcilian. Eso me dejó pensando que pocas veces vemos las cosas desde la perspectiva ajena y el ego nos obliga a querer ganar… siempre.

Estos consejos se aplican siempre y cuando ambas partes estén dispuestas a trabajar. Si estás con alguien que «nunca se equivoca» y «siempre tiene la razón», mejor pregúntate qué estás haciendo así. Es imposible que alguien sea infalible… incluyéndonos a nosotras mismas.

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Madurar requiere de que a veces, dejemos ir las ganas de tener la razón y una disculpa siempre tendrá gran valor en el momento adecuado. ¡Sí se puede!

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