Ahí me tienes atravesando la Ciudad y pagando un ojo de la cara de estacionamiento (¡¡$72 pesos!!) con tal de ver ‘Solteras’, la película mexicana que por poquito no me toca ver en el cine (fui antier porque la quitaban ayer).

anillo de compromiso

Fue recomendación de mi hermano y no lo pude ignorar porque me la vendió muy bien. Me dijo: “¡Ve a verla! Seguro te sirve para escribir de ella, siento que te vas a identificar porque es justo de lo que tú hablas”. Y sí  😂😂😂

¡¡¡DAME MI ANILLO!!!

Tengo un montón de reflexiones al respecto, pero intentaré ser breve y concisa.

Mi primera reflexión es el dichoso anillo de compromiso. Estuve pensando y creo que, desafortunadamente, muchas mujeres lo vemos como la prueba final de que somos aceptadas –y con suerte amadas– así como somos. Con todos nuestros grises entre lo blanco y lo negro.

He llegado a pensar que el anillo de compromiso es la prueba más valiosa de ‘aprobación social’ a la que aspiramos las mujeres en general.

Creo que tenemos la idea de que cuando nos den el anillo ¡¡por fin!! le vamos a poder gritar al mundo entero: “¿¡Qué taaaal, eeehhh!? Yo que no me creía suficientemente bonita y/o suficientemente inteligente y/o suficientemente sensual y/o suficientemente (inserta aquí tu etiqueta menos favorita), ¡¡pues me les caaaaaso, señores!! Resulta que sí soy suficiente para alguien… y ese alguien quiere pasar el resto de sus días conmigo”.

Y ojalá el anillo tuviera ese efecto en la vida real.

Pero no lo tiene.

Been there, done that (regresé un hermosísimo anillo Tiffany hace una década).

El anillo no ha sido, ni es ni será una herramienta de amor propio. Porque ese viene de adentro, y sólo nosotras nos lo podemos dar.

MI MIEDO SUPERADO

Cuando entré a las 2:10 de la tarde a la sala Platino de Parque Duraznos, misma que tuve para mí solita (jejeje, privilegios de ser #freelance), teeenía un mieeedo. ¡¡POR FAVOR, DIOSA MÍA, NO PERMITAS QUE ESTA PELÍCULA TENGA UN HAPPILY EVER AFTER!! #diNOalYvivieronFelicesParaSiempre

Tenía la mortificación… OK, no tanto así, pero sí me agobiaba el punto de que las protagonistas acabaran todas casadas con su media naranja y con 2 o 3 bendiciones. ¡¡Porque puede que ese “cuento de Disney” (que acá entre nos siento que nos hizo más daño que bien) NO ocurra!!

La realidad es que siempre ha habido mujeres que no se casan, porque lo eligen o porque “les toca” (o más bien «no les toca» 🤔), pero lo cierto es que no todo el mundo se matrimonía.

Ahora, tampoco es que me gusten los finales SADLY EVER AFTER (#yVivióTristeParaSiempre) –🙈🙈🙈🙈– ¡NOOO! La película dio en el tino a lo que mi corazón anhelaba.

Súper spoiler alert, pero apenas que estés muy decidida a esperar a verla en Clarovideo, Netflix o Amazon Prime, ¿pues ya qué, no? Léeme feliz 😅

La cosa es que me encanta que Ana acaba sola, feliz y tranquila. Esa es la palabra joya de todo este post: TRAN-QUI-LA 🙏🙏🙏 Porque sí, como solteras (más pasados los 30 años ¡¡y AÚN más pasados los 35!!), pues la vida social como que se complica un poquito… Bueno, un muchito… Pa’ qué te digo que no, si sí.

Como que sientes que ya no encajas… Te sientes la tercera rueda de tu grupo de amigas. O sea, sí, te quieren mucho y todo el rollo, pero honestamente una no sabe de pañales ni biberones ni fórmulas de leche.

Una sabe de…
Tinder.
Bumble.
Happn.

De dates fallidos.
Teléfonos sin sonar.
Whatsapp sin mensajes nuevos.
Fines de semana sin plan alguno (más que ‘hacer mandados’).

UNA SABE DE ¡¡DESLIZAR A LA IZQUIERDA!!

via GIPHY

Esta entretenida actividad de darle swipe a las fotos, ¿verdad? Como la canción: Izquierda, derecha, left, right; izquierda, derecha, left, right. Que no se pierda la bonita costumbre de hacerlo en el baño (como se ve en la película 🤣🤣🤣).

Y pues mira. Personalmente, como una #Tinderella que tuvo más de 100 dates en mis buenas épocas de Tinder, te puedo decir que sí: no todas las citas son buenas. Hay unas menos peores, unas para llorar y unas buenísimas, pero al final requiere mucho entrenamiento psicológico para realmente creer una puritita verdad: NO ES PERSONAL.

Es decir, en palabras del mismísimo Matthew Hussey (mi gurú del dating), sí estamos viviendo una época en la que el compromiso cuesta más trabajo. Porque hay mucha oferta, poca demanda y mucha –¡muchísima!– distracción… ¡¡para ambos sexos!! (no sólo para ellos).

Muchos estímulos por aquí y por allá seduciéndonos hacia “la vida light”. Pero como diría nuestra tía Cristina Pacheco: AQUÍ NOS TOCÓ VIVIR. Y está bien.

Otro dato curioso de la realidad reflejada en la peli. ¿Cuándo conoce Ana a su peor-es-nada-en-potencia? ¡¡Cuando no se lo propuso!! Cuando actuó con naturalidad y espontaneidad, sin tanto truco, sin tanto plan. Literal cuando lo único que quería eran unas cervezas, no un galán espectacular (husband-material). Que luego se haya puesto las pilas es otra cosa. Para alcanzar el éxito, la acción (que no la obsesión) también es necesaria.

NO TODO ESTÁ PERDIDO

En conclusión, creo que el éxito vendrá como tengamos clara nuestra propuesta de valor. Fuera de enajenarnos con el anillo, la boda, el qué dirán, el cuento de Disney…

Cuando podamos superar eso, llegaremos a un punto clave, ESE que nos dará la tan anhelada tranquilidad. La receta secreta se llama Amor Propio y se sirve con un toque de Certeza y una pizca de Generosidad.

Para mí, Amor Propio es conocer mi propuesta de valor y saber también lo que yo requiero –mínimamente– de mi «proveedor», por decirlo de alguna manera.

Porque la vida es dar, pero también recibir.

Me dan mucha ternura los vendedores que van por la vida promocionando sus productos sin anunciar sus beneficios, sus resultados, sin decirme de qué manera enriquecerán mi vida. “Vendo videos”, “vendo cosméticos”, “vendo aspiradoras”, you name it!! Si yo no percibo una necesidad, leo esos anuncios pensando “¡Pues qué bien por ti, mucho éxito! Pero la neta, ¿y a mí qué?”.

Y lo mismo aplica para los trabajos, las relaciones de pareja, las amistades, la vida en general. Queremos, queremos, queremos porque nos merecemos, nos merecemos, nos merecemos. ¿Pero qué estamos dispuestas a dar? ¿Qué estamos dispuestas a compartir, aportar, sacrificar, negociar, acordar, olvidar, sanar, perdonar, reconciliar, superar, confesar, soltar?

Porque la vida es recibir, pero también dar.

Si viste la peli, dime qué te gustó, qué no; si te identificaste, ¿con qué personaje?
Puedes hacerlo vía Twitter @bianca_pescador con el hashtag #SolterasKena

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