Al terminar el mes de mayo, toca sentarnos a digerir lo que ha sido esta primera mitad del año en términos de moda.

Fue un semestre concurrido en la ciudad de Nueva York, a pesar del clima inclemente, porque ha hecho demasiado frío debo admitir, pero en cuanto a creatividad ha sido espectacular. Este trabajo se refleja en las diferentes vitrinas de tiendas por departamentos que, alrededor de todo el mundo, crean historias que exhiben no solo lo que ocurre en la moda sino en cada rinconcito del planeta. En el ámbito comercial, social o político las vitrinas se están volviendo nuevas formas de expresión artística, que nos muestran en contexto y en tiempo real, lo que ocurre en la actualidad de forma coqueta, artística y bien pensada.

De mis vitrinas favoritas en la ciudad de Nueva York están las de ‘Saks Fifth Avenue’. Una pasarela visual que está en el corazón de una de las avenidas más importantes en el mundo de la moda. Es una constante exhibición que mezcla el arte y la vida que vivimos de una manera fresca y joven, pero que sobre todo entiende a la industria, respeta su historia y presenta una nueva perspectiva, una nueva visión que atrae y encanta el ojo de cualquier admirador, sea amante de la moda o no.

El responsable de tal trabajo es un arquitecto dominicano cuya carrera se ha centrado con afán en la moda y se ha entregado totalmente al diseño visual de este rubro. Raylin Díaz, es el creativo que transformó visualmente «La Quinta Avenida». El joven, quien solo lleva un año en Saks, trajo a las exhibiciones de las vitrinas una nueva vibra. Un hombre muy privado, humilde y con desbordante talento me contó que su trabajo es netamente artístico, que su oficina no es una oficina, sino un estudio, que su concepto es interpretativo, que busca entender ideas y hacer de ella una historia que atrape al espectador. Ejemplo de esto, y una de mis favoritas, fue la que realizó en colaboración con United Airlines, en las que las vitrinas frontales de Saks consistían en un avión de punta a cola, cuyo interior exponía maniquíes vestidos con prendas y accesorios que puedes conseguir en la tienda.

Una editorial de diseñadores que venden en la misma, es lo que lucía dentro del aeroplano que mostraba su nueva “primera clase”. United Polaris resultó de una colaboración entre Saks y la aerolínea, en la cual la indumentaria fue diseñada por Saks. Esta sirvió de promoción para publicitar el cambio, pero la vitrina en sí era una historia que atraía al público. Se detuvieron, admiraron, comprendieron y absorbieron todo lo que esta contaba. Como joven profesional que viaja, me sentí atraída al ver lo que los maniquíes vestían y pensé: “esta es una forma interesante y cool de viajar”.

De las estanterías más importantes, una de las mas conocida es ‘Holiday’, que se lleva a cabo para las festividades navideñas. Esta vitrina, fue un espectáculo visual y sonoro, Díaz reconoce que sin su gran equipo no habría sido posible. Sirvió para narrar una fantasía en términos de moda, fue deslumbrante en estilos y combinó maravillosamente la ilusión de algo que aspiramos tener o a un sueño que ya hemos tenido, también pudo tornarse palpable, posible y generó identidad entre los maniquíes y el espectador.

Este es un trabajo que constantemente cambia, en el que hay que mantenerse relevante y tener clara una narrativa, un estilo (hasta de vida) en lo que se presenta, coherente sí, pero que se diferencie entre ideas y marcas. Otro detalle importante es que las vitrinas, aunque tienen mucha de esa “frescura” que Raylin presenta, siguen siendo muy ‘Saks’, y esto solo se logra cuando su creativo es un fiel admirador y creyente de la marca, como institución y como identidad. Si bien para Raylin sus exposiciones son vivencias, también corresponden a un espacio para sentirse bienvenido y ser ‘Saks’. Esta simbiosis de identidad e integración creativa que logra con tanta armonía y coherencia, es lo que le da al joven un éxito innato y que, además lo mantiene impregnado de deseos para seguir creando en positivo.

Gabi Ramos

Gabi Ramos

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