Alessandro Michelle ha venido marcando tendencia y mostrándonos hacia dónde va dirigido el comportamiento de la sociedad global. Y esta vez podemos decir con propiedad que Lallo tiene mucho que decir y no sé qué tan a gusto se sienta con la sociedad actual. 

Mostró modelos cargando máscaras -como si cargaran su propia cabeza-, un set quirúrgico, gorros tipo burkas decorados y sweaters que dicen ‘pussycat kill kill’, en alusión a la ciudad de Nueva York y sus símbolos más prominentes, como la insignia de los Yankees.

La presentación fue una sátira de la actualidad. También vimos referencias a San Francisco y su equipo de béisbol, al igual que los estudios de cine Paramount. Siluetas de trajes cerrados, tules encubriendo otros trajes, poca piel y muchas capas de ropa. El furor fue una cartera, o simplemente un peluche de dinosaurio, que me hicieron pensar mucho entre el realismo y el surrealismo que vivimos como sociedad. No sé si Lallo se está burlando de la dirección en la cual la sociedad se mueve o nos está haciendo ver lo extremista que en un contexto exagerado podríamos llegar a ser. Comparto su sentimiento. 

Gucci

En términos de «des-construcción» de la moda hizo un trabajo formidable. Las piezas son únicas, estampados de ensueño y combinaciones perfectas. Los accesorios son una nueva gama Gucci, alejándose de lo que veníamos viendo. Una versión mucho más madura y diferente a sus colecciones previas. 

Sin duda, esta fue una proyección de cómo hoy en día los humanos crean su propia identidad, cómo diseñamos y curamos la realidad o la subrealidad que queremos irradiar. Lallo declaró que “somos el Frankenstein de nuestras vidas” y, en lo que sería un escenario extremo, el creativo presenta Gucci como el espacio/laboratorio donde recreamos esa identidad. 

La tendencia sigue viéndose demasiado conservadora a mi gusto. Cito las palabras de la enigmática Catherine Deneuve, “nadie apoya al que comete un crimen de agresión sexual, pero debemos tener cuidado que este furor no nos quite libertades”, y por lo que venimos viendo de la moda así pareciera ser; estamos entrando en una era conservadora. 

Si bien se puede argumentar que esta es una forma de liberarnos de los confines en los cuales nacimos y que podemos reinventar/reconstruir nuestra identidad, también es una forma satírica de cómo el mundo se mueve. Paramount Studio no es más que una alusión al «efecto Weinstein». Las burkas, una crítica a cómo nos estamos autoimponiendo con este modismo y sus áreas grises como mujer. El surrealismo de nuestra identidad adoctrinada en la vida de las redes sociales. Pero ¿esa es la dirección en la cual el mundo se está moviendo?, pues así va la moda y, en su maximalismo nato, entre centenares de textiles, estampados, bordados, brocados, transparencias y accesorios que nos tomarían horas des-construir por cada atuendo, es Lallo quien de nuevo marca un tono fuerte en lo que es la tendencia. 

Moschino

En el pasado he criticado severamente a Jeremy Scott o he optado por ignorarlo, pero esta vez debo admitir que presentó una de las mejores pasarelas que he visto en mi vida. Aunque su inspiración proviene de una teoría ridícula en la que Jackie Kennedy es un alien y ella es la responsable de la muerte de todo el mundo en el entorno Kennedy -esto basado en otras teorías de conspiración dentro del legado-, la colección en sí es muy buena. 

Inspirado en los atuendos de Jackie Kennedy, presenta siluetas y conjuntos en cueros o en lanas muy bonitos. En sus estampados, diseñados por Ben Frost, ilustra diferentes tendencias y tonos pertinentes a la marca, todo bajo el estilo del ícono Jackie Kennedy Onassis en la actualidad. 

Luego, se mueve un poco a Marylin y, aunque la colección tiene un aire muy de los años 60, se ve moderna y coqueta. Mis favoritas fueron las modelos pintadas de colores -tipo el cuerpo entero de azul-, luciendo un vestido de cuero rosa corto y manga larga, complementado con cierres. Un tanto surrealista, pero con mucha identidad. 

En los trajes de noche vimos un poco esta tendencia conservadora. Aunque algunos tenían ciertos “escotes”, estos eran más un disfraz muy poco sexy. La idea de los vestidos fue estar cargados de detalles, lentejuelas y, en ellos, la modelo. Los vestidos se vieron maduros, clásicos y ajenos a la estética de Scott. Pero en términos de moda, en su conjunto, estuvo formidable esta colección.

 

Gabi Ramos

Gabi Ramos

 


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