No es el insomnio ni los desórdenes alimenticios… Está comprobado que la raíz de la mayoría de las enfermedades es el estrés, por eso es importante aprender a manejarlo. La coach de vida y creadora del programa de desarrollo humano integral Transfórmate, Beatriz Peña Pacheco, nos comparte 10 estrategias súper sencillas. ¿Lista para ponerlas en práctica?

Por: Bianca Pescador

  1. CAMBIA TUS SLOGANS

Nuestra manera de pensar es un factor determinante. Identifica los pensamientos que te generan estrés y reemplázalos por unos más constructivos. Si tu lema de vida es “tengo que hacer muchas cosas”, sustitúyelo por “quiero hacer muchas cosas”.

Ilustración de Nicoletta Ceccoli.

Ilustración de Nicoletta Ceccoli.

  1. APRENDE A ESTAR PRESENTE

Un gran porcentaje de nuestro estrés proviene de imaginarnos todo lo malo que podría pasar, ¿pero cuál es la probabilidad de que nuestras fantasías del terror realmente ocurran? Siendo honestas, no mucha. Lo mejor que podemos hacer es enfocarnos en el momento presente y dejar de querer predecir el futuro.

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  1. ¡SUELTA!

Es inútil tratar de resolver algo que no está en nuestras manos. Cuando nos enfrentemos a una situación complicada, hay que preguntarnos: ¿qué de esto depende de mí? Intentar controlar lo incontrolable sólo nos desgastará y no llegaremos a ningún lado.

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  1. EVITA EL TT (TRABAJAR Y TRANSPORTARSE)

Cuando nos saturamos de responsabilidades y rutina, dejando de lado las actividades que nos gustan y generan placer, lo más seguro es que nuestro nivel de estrés aumente, ya que la mente y el cuerpo necesitan una válvula de escape saludable.

 ¡Otra buena razón para hacer ejercicio!

  1. DIVIÉRTETE

Tener espacios para relajarnos, convivir con personas agradables y realizar actividades  divertidas contribuye a disminuir el estrés, ya que dichas experiencias estimulan la producción de ciertas sustancias en el cerebro, como serotonina y endorfinas, también conocidas como the happy hormones.   

Raquel Corcoles Ilustracion

Raquel Corcoles Ilustracion

  1. APRENDE A ESTAR EN PAZ

El ritmo de vida actual nos ha hecho pensar que estar libres, “haciendo nada”, es algo prohibido… pero no. Así que suelta el celular, apaga la tele, deja las preocupaciones de lado y date un momento de paz para respirar, observar la naturaleza y estar contigo.

  1. APRENDE A PONER LÍMITES

Muchas veces nos agobiamos porque nos llenamos de compromisos, de favores que prometimos hacer o tomamos responsabilidades que no nos corresponden. Hay que aprender a decir “no” y también a delegar a fin de reducir nuestra carga de trabajo.

 Delegar es una herramienta clave para manejar el estrés.  

  1. NO TE TOMES LA VIDA TAN EN SERIO

Hay que quitarle un poco el drama a todo lo que nos pasa y aprender a reírnos de las situaciones que hoy nos estresan, pues en el fondo quizá no sean tan graves como nuestra imaginación nos hace creer; es el pensamiento el que las sobredimensiona.

 “This too shall pass”.

  1. MEDITA

Los beneficios de la meditación son numerosos y están científicamente comprobados. Regalarnos 20 minutos al día nos ayudará a reducir los niveles de ansiedad y preocupación, y a aumentar nuestra capacidad para enfocarnos en lo importante y tomar mejores decisiones.

 Meditar optimiza la relajación y la conciencia.

Ilustradora Laura Perez

Ilustradora Laura Perez

  1. ORGANÍZATE

Vivir en la desorganización total genera el sentimiento de “estar saturada”, lo que resulta en más estrés y menos eficacia. Evitémoslo dándonos un tiempo para enlistar nuestros pendientes, separar lo que es urgente de lo que no, y entonces guiarnos por metas concretas. Seremos más efectivas y estaremos más tranquilas.

Lecturas recomendadas

“Serenidad en la vida cotidiana”, de Christophe André

“Eliminar el estrés”, de Brian Weiss

 

RECUADRO

¡Empodérate!

Cuando estés estresada, repite para ti misma la frase que mejor te sienta:

  • “Esta situación es temporal”
  • “No todo depende de mí”
  • “No hay error, sólo retroalimentación y aprendizaje”
  • “Es un reto que puede sacar cosas buenas de mí”
  • “Mi vida es más grande que esto”
  • “Todo se acomoda. Lo que ha de llegar, llegará”
  • “Si soy fiel a mí misma, todo va a salir bien”
  • “Yo puedo poner los límites”
  • “No está bajo mi control, no puedo controlarlo todo”

 

 

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