“Si no comes carne ¿de dónde obtienes las proteínas?”, una de las frases más clásicas que uno escucha recurrentemente cuando se transita al veganismo.

Hace tres años cuando inicié en esta brecha, mientras comía con una compañera de trabajo, ella me dijo así, en mala onda con su vibra negativa: “tú pan tiene huevo”. Me hizo dudar y ya no me lo comí, escupí el bocado.
Justamente este tipo de reacciones de terceras personas hacia mi veganismo fueron el detonante que me llevó a hacer una maestría y estudio antropológico sobre el tema.

Escuché de todo, desde que las plantas también sienten, pasando por nuestra cualidad de felinos cazadores, hasta ser cuestionada si era “vegana, vegana”, lo que sea que eso signifique.

Adicionalmente a esto a uno le señalan de ser un borrego, uno más que se vuelve vegano por seguir al rebaño y te dicen: “ser vegano está de moda, tú lo haces por copiarle a los demás, se te va a pasar…” ¡Noticia! No se me ha pasado, todo lo contrario, he llegado al punto en que la vida es esta y no la imagino de otra forma. También alcancé el estado mental donde realmente me da igual los comentarios de los demás sobre mi alimentación y vida. ¿Cómo llegué a dónde estoy? Ya les cuento.

Mis recomendaciones:

1. Mantente firme a tus convicciones: deben ser muy claras para ti las razones por las que sostienes una dieta o estilo de vida vegana, en la medida en que las tengas bien cimentadas, se reflejará no sólo en tu actitud hacia los comentarios y ataques, sino en tus acciones en general.
2. No te claves: siempre alguien va a tener algo que decir o comentar en torno a esta decisión, habrá quienes se interesen realmente y habrá quienes sólo desean descalificar el veganismo porque sí. Aprende a soltar cuando la situación sea en este segundo escenario.
3. Abraza la paciencia: respira e identifica si es posible mantener un diálogo sereno con tu interlocutor, si no, sigue el punto dos y retírate de la conversación. En ninguna situación es bueno confrontarse, por beneficio propio es mejor dejar el tema por la paz.
4. Infórmate con regularidad: hay muchas y buenas fuentes de información disponible: páginas web de noticias especializadas, grupos de activismo animal, especialistas de la salud, veganos con años de serlo, etcétera. Esto además de darte más seguridad acerca de tus convicciones, te brindará los argumentos necesarios para cuando te pidan guía o te encuentres a alguien muy curioso o terco.
5. Busca relacionarte con otros veganos: a veces uno necesita platicar con personas que atraviesan por las mismas experiencias y tener un grupo de apoyo con quien puedas desahogar o hacer catarsis. Si no tienes la opción de que sea en proximidad física, busca grupos virtuales, en Facebook hay muchísimos y bastante variados.

Sigue leyendo sobre veganismo:

Lo complicado que puede ser vivir en un mundo vegano.

Comparte tu opinión