Ejercicio y buena alimentación son la vía principal para obtener el cuerpazo que soñamos, pero no son los únicos. Llevarlos a cabo, parte de factores emocionales y psicológicos, como la motivación, la disciplina, el compromiso, la valoración propia, lo hormonal, etc.

Seamos realistas, no todos los días encontramos motivación para ejercitarnos o resistirnos al pan dulce: que si nos baja, que si llueve, que si estamos tristes, que si tenemos sueño, que si ayer fallé hoy ya no importa… y miles de factores por el estilo. Para que no detengas tu camino de progreso, te doy unos tips que a mí me han funcionado para esos días que la cama y la chatarra te seducen .

1.Haz un tablero en Pinterest con imágenes que te inspiren

Yo le puse al mío, «Better me!» (algo así como «Yo mejor») y es un compendio entre recetas de smothies o snaks saludables, rutinas de ejercicio, imágenes del cuerpazo de mis sueños, frases motivadoras y ropa fitness que me gusta. Lo consulto justo cuando estoy decidiendo si voy o no al gimnasio y casi siempre, me hace decidir que sí.

2.Ten un par de libros de fitness y dietas a la mano

Lo ideal es que los leas y con criterio sigas el programa, pero para los momentos de desidia, tener un par de libros fitness (aquí uno que recomendamos hace poco) «en la cabecera» sirve como botón de emergencia. Ábrelo al azar, como están escritos de manera muy motivadora y llenos de información saludable, te servirán como recordatorio de tu cambio de hábitos para no dejarte caer en la tentación.

3. Pega en el refri o la alacena una foto de tu progreso

Aún así sea mínimo, que sea una foto real de tu cambio. Está bien que las modelos de VS te motiven, pero nada mejor que el agradecimiento a la transformación propia como recordatorio de que con el cuerpo que tienes, harás lo mejor que puedes. Será el «manazo» para cuando quieres andar de guzga (palabra de mi abuelita para la glotonería o el antojo) y tirar todos tus esfuerzos por el caño.

4. Repite «un mantra» fitness

Hazte de una o dos frases motivadoras que recuerdes o que pegues a la vista por ahí. Cuando estés por tirar la toalla, repítelas, leélas en voz alta, encuentra su sentido, que sean una especie de «mantra» con la filosofía de tu cambio de vida y la búsqueda de la salud y el cuerpazo que te mereces. Imagina que es tu parte saludable diciéndole a tu parte desmotivada, que se aplique.

5. Rutina mínima para los días de flojera y desmotivación

También quiero decirte que el descanso y no estar todos los días a tope de motivación se vale y es lo más natural. Revisa esta nota de cómo hasta nuestro ciclo hormonal influye. Para que no «te falles» el día de bajón emocional, aunque faltes a tu clase de cardio y pesas, ten una rutina mínima de ejercicios que puedas hacer en tu casa y dure pocos minutos, que ejercite tu área más problemática. Eso te ayudará a dos cosas: una, no sentir que fallas un día entero y dos, devolverte la motivación por hacer algo al respecto.

6. Ten ropa fitness contra viento y marea

Ya sé que en los días nublados, lluviosos, fríos o que obscurece temprano, no se encuentra la misma energía que el solecito rico brinda. A mí me ha funcionado tener opciones que me gusten para esos días: impermeables, sombrilla, cobertores de tenis, el gorrito, calentadores y demás ropa fit sin pretextos climáticos.

7. Cuida tu alacena desde la raíz

Definitivamente los días en los cuales se nos antoja algo azucarado, picoso, salado, panoso, etc., no serán lo mismo si nuestra alacena está llena de chatarra tipo tiendita de la esquina, que si desde un inicio la colmamos de snaks saludables (y créeme que hay unos muy ricos sin tanta caloría ni porquería). Para esos momentos donde vamos a sucumbir, menos es más.

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