Ha transcurrido un año desde que nos reunimos en la cafetería del Foro Bellescene dos horas antes de que iniciara la obra Zuleika Montes, la más codiciada.

La Bogue llega radiante, saluda a todos por nombre y de beso. Se sienta y comienza la plática. Lo primero que hago es decirle que éramos compañeras en el Condesa Gym; que tomábamos clase de ballet juntas con el maestro Luis Mauricio Caracas y la maestra Mercedes Limón hace 15 años.

“Empecé a hacer ballet a los 29 años. A esa edad comencé a formarme de cero por la profunda y trascendente razón de tener un cuerpazo”, me cuenta.

“Y fíjate que cuando nada más era esa la meta, no se me daba, no entendía ni me cerebro ni mi cuerpo ni mi instrumento. Pero cuando la disciplina como tal atrapó mi corazón, entonces se mandó la orden y me enamoré de la danza”.

“El ballet es un hobby, si se le quiere ver así, que me ordena mental, espiritual y físicamente; me endereza, me invita a darme cuenta qué me da miedo, si me estoy yendo chueca o hacia atrás”.

¿QUIÉN ES ALEJANDRA BOGUE?

Es una actriz mexicana –¡de las más exitosas!– transgénero. Desde los años 80 a la fecha ha participado en infinidad de obras de teatro, películas, teatro-cabaret, programas de televisión y shows en vivo, no sólo en México, sino también en el extranjero: Panamá, Venezuela, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Colombia, Houston, Los Ángeles, Chicago y Nueva York, por mencionar algunas ciudades.

Aunque no se considera activista, fue convocada a formar parte del panel de transgénero en el Global Cross Atlantic Summit, organizado por Equality Italia Milan y The Harvey Milk Foundation.

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La Bogue, fotografiada a los 25 años por Joel Peter Witkin, muy a la Frida Kahlo.

Ha trabajado con innumerables directores y productos de renombre –como Guillermo del Bosque, Patricia Reyes Spíndola, Adriana Roel y Abraham Oceransky– y ha modelado en diversas ocasiones para la cámara del reconocido fotógrafo Joel Peter Witkin; de hecho su imagen formó parte importante de la exposición The soul has no gender.

Además de haber creado personajes memorables, como Betty Bo5, de 2002 a 2006 trabajó codo a codo con Horacio Villalobos en el programa Desde Gayola, de Telehit.

LOS TRASTES Y LAS PASTILLAS DE ‘UBICATEX’

Para Alejandra Bogue Gómez, nombre que adoptó desde hace 33 años (sólo el nombre, los apellidos son originales), es muy fácil mantener los pies en el piso. “¡Mi amor! Llego a mi casa y tengo un altero de trastes por lavar, ¿crees tú que no me voy a regresar a la realidad? Afortunadamente mi atrofiamiento interior –de ego y mente– vino antes de que realmente me volviera mediática.

“Cuando gané el premio como Revelación Femenina de la AMCT (Asociación Mexicana de Críticos de Teatro) en 1998, ¡¡¡imagíiiinate!!! ¿Tú sabes el golpe al ego que le da a una mujer transgénero lograr eso? ¡¡¡Uuuy, me sentía la gran cagada!!!, pero rapidito me regresé a la Tierra. Después de ese premio mi dieron mi primer estelar, en donde no me fue a ver nadie. En lugar de contar llamadas, contábamos personas; a la tercera comenzábamos”, me platica sin una pista de rencor o tristeza.

La entrevista fue en el nuevo teatro de la Narvarte, Bellescene (si vives por el rumbo, te hacen el 30% de descuento en la taquilla).

“La fama no me afecta y honestamente no me interesa. Ya quisiera uno poder llegar al súper y decirle a la señorita de la caja ‘Mire, estoy verificada’ (una insignia que ofrecen las redes sociales para posicionar mejor una cuenta al señalarla como ‘oficial’), ¿eso qué?”, me dice seria y agrega, “hasta la fecha me subo al metro y espero nunca dejar de hacerlo”.

“ESTÁS MUY VIEJA” Y EL RESULTADO EMPODERADOR

La obra Zuleika Montes, la más codiciada fue escrita por Gustavo Sanders Guerrero especialmente para la Bogue. “Con Gustavo tengo una entrañable amistad desde hace 19 años. Fue bailarín de la Compañía Nacional de Danza y ahora se dedica a escribir, dirigir, producir y actuar… Un día llegué chillándole porque en un casting me dijeron que ya estaba yo muy vieja, ya sabes, gente igualada. ¡¡¡Pero el comentario me llegó, me zarandeó mucho!!!! Una que se siente la pompa de moda ¡¡¡y nada!!!”

Fue así como Sanders le propuso escribir una obra que hablara sobre la vida de una cabaretera de 72 años, en la que recordara tanto sus épocas de gloria como momentos de gran tristeza. “Comprenderás que me invadieron todas mis inseguridades, pero accedí, porque todos tenemos la idea de que el tiempo no va a pasar y la gravedad no hará su tarea… Personalmente interpretar a Zuleika me ha invitado a valorar la vida, más que otra cosa, cada milésima de segundo, porque la vida se va y el tiempo no perdona a nadie”, expresa la vedette (que para nada se ve de 54 años, ¡ya quisiéramos todos su flexibilidad y energía!).

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Nuevamente fotografiada por Witkin, 26 años después (a los 51), esta vez haciendo una recreación de María Magdalena tres días después de la resurrección de Cristo.

“Hasta hoy que tengo 50 y tantos años puedo decir que estoy empezando a vivir. De escuincla me apretaba tanto el calzón que me perdí de muchísimas cosas, ¡por bruta!, por andar de payasa. Es muy triste el caso”.

Cuando le pregunto sobre ser trans en México me dice que agradece que haya avances y nuevas leyes, pero que en definitiva no se considera ni víctima ni activista: “No podemos vivir una vida de consigna, de ‘¿qué me ves, me estás discriminando?’ Qué bueno que ahora haya leyes que nos defiendan, pero yo creo que los derechos una se los gana y una los ejerce. Claro que me han hecho el feo y cerrado puertas, pero he decidido no cargar con eso”.

En cuanto a Caitlyn Jenner, referente trans de muchos millennials, me responde al borde de la indignación: “¡No le creo nada!, lo considero un gran show mediático. Que a sus 235 años haya decidido despertar a la mujer que en él dormía me parece una reverenda mamada, te voy a decir por qué: porque yo desde que tengo uso de razón no me detuve ante nada, ¡ante nada!”

“EL PROCESO ES UN CLICHÉ”

Aprovecho entonces para preguntarle cuál es el proceso “tradicional” que siguen los transgénero y su respuesta es contundente: “No hay un proceso como tal –Palitos 1, Palitos 2– más bien descubres quién eres y actúas en consecuencia. Me parece un poco cliché esa frase de que ‘somos mujeres atrapadas en un cuerpo de hombre’; naces en el cuerpo que tienes que nacer, pero tienes otro sexo en el cerebro, es diferente.

«Entonces más bien buscas los medios para ser tú misma y eso se trae desde toda la vida, no es algo que se aprende. Sencillamente no es un proceso, más bien es algo que sabes que traes y que buscas los medios para vivir acorde”, dice la Bogue, quien admite haber sido target de bullying escolar.

Entonces le cuestiono sobre sus primeros años como hombre –de los 0 a los 20– y me responde: “Fue una época de mucha rebelión porque en la búsqueda de mí misma, buscaba yo dónde encajar, un lugar donde sentirme libre. ¡¡¡Ah y mucha fiesta también!!! Te mentiría si te dijera que me la pasé sufriendo. Siempre me gustó ser divertida, encontrarle la alegría a la vida”.

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Aquí estaba celebrando sus 50 años. ¿Qué tal el cuerpazo?

“De los 0 a los 20 años mi vida estuvo llena de mucha locura, rebelión y fiesta, hasta que decidí irme a Acapulco a encontrar mi identidad.”

Después de (yo, Bianca) agarrar mucho valor, me atrevo a mencionar las palabras “operación” y “genitales”. “Sinceramente me parece un poco morboso, pero los he enseñado, entonces no hay problema”, me dice primero.

“Decido no operarme –aunque no me encanta ser mujer y tener pene– pero lo decido porque no te va a bajar la regla, no vas a dar vida, es la realidad. Witkin una vez me dijo que operarme sería como quitarle su cuerno al unicornio; se volvería un caballo común. Yo no soy una mujer común.

«Crudamente, me la escondo muy bien, no me importa. Prefiero el masking a vivir una serie de consecuencias en donde no voy a tener una vagina real. Mejor comprarme zapatos, arreglarme los dientes, levantarme el busto. Operada o no, cuando la gente te quiere molestar, te molesta. Todavía sería más tortuoso que me opere y me sigan diciendo ‘este cabrón’. ¿Esta horrible, no?”. Y sí.

Finalmente, le digo que me encantan las fotos en las que aparece su mamá.

Alejandra lleva una excelente relación con su madre, doña Betty Gómez.

– “¡Mi hermosa madre! Si hemos de hablar de algún modelo de mujer empoderada, guerrera, progresista, entusiasta ¡y mucha madre!, es doña Betty Gómez”.
– ¿Siempre te ha apoyado? ¿En todas tus decisiones?
– Nena, mi mamá me ama incondicionalmente, pero no me festeja mis puterías.

Y con ese sentido del humor que la caracteriza, nos despedimos.

“El sexo verdadero es el que traes en el cerebro, ese es el que manda y es el que hasta las últimas consecuencias regirá tu vida completa.”

 

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