Por: Gabriella Morales-Casas, columnista. 

El diario español El País se aventó una diatriba sobre los alcances de los bloggers gastronómos en España, y en general, en el mundo. Los puso pintos, la verdad… Y nos dejó pensando justamente en ello: ¿a quién sí le creemos y a quién no? Pero no solamente pasa esto en mundo gourmet, sino de todos los sectores, especialmente en la moda y la belleza, donde brotan expert@s por todas las esquinas.

Hace algunos meses, escribí sobre ello en la revista Forbes: los bloggers de moda ganan más en EUA y Europa que las editoras de revistas especializadas (excepto Anna Wintour que se embolsa un millón y medio de dólares al mes como directora creativa de Condé Nast EUA), y descubrí datos como este: ganan hasta 5 mil dólares por una mención; se los llevan a cenas exclusivas a Versailles, con todo pagado en el Hotel Royal Monceau, chofer con Rolls Royce y un bono para que se compren lo que quieran en la boutique del patrocinador.

¿De qué privilegios gozan para ganarse eso? Ellos respondían que sus seguidores los replican y que por cada prenda que suben, se venden, de menos, 10 en las boutiques o hasta 100 en Net-A-Porter; así que muchos de ellos cobran comisiones a las marcas por hacer que su seguidor llegue a la tienda diciendo que vio tal cosa en el blog/instagram/pinteres de Branboy, por ejemplo.

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Un caso de éxito es el de la italiana Chiara Ferragni, toda una it girl cuyos looks sofisticados son copiados por chicas de todo el mundo y hasta tiene boutique online. Otra figura es la ex editora de moda convertida en fashion blogger Anna dello Russo, quien se cansó de la chamba sacrificada para disfrutar las bondades de ser fashion celeb. ¡Le regalan de todo! Su guardarropa anual rebasa el millón de dólares en patrocinios.

Chiara Ferragni,

Peeeeero en México estamos muy lejos de eso. Dramáticamente lejos. Aquí los bloggers son vistos como fashionistas de segunda clase. No son tomados en cuenta ni por el público ni por las marcas, excepto cuando hay uno que otro viaje “para prensa digital” (donde extrañamente son considerados “prensa” sin pertenecer a este gremio), o reciben préstamos para lucir la ropa, si bien les va, algunos descuentos y uno que otro regalo miserable. La mayoría de ellos trabajan en otra cosa.

Caso aparte son los bloggers que han hecho carrera como coordinadores de moda, stylist privados o representantes de marcas de lujo, quienes no viven de ser bloggers, pero tienen su página y utilizan sus redes sociales para promocionarse. Yo sigo a muchos de ellos.

Mi muy particular punto de vista es el siguiente: Si entras a un blog o sigues una cuenta y te gusta lo que hace, te aporta algo, y se nota que sí sabe de qué está hablando, vas; es una cuestión de simple gusto. ¿Es un inventado? No lo peles.

En cuanto a blogs de belleza pasa igual, Mayalen Elizondo, quien fuera editora de RSVP y Central, tiene un blog de tips caseros y recomendación de productos llamado Urban Gloss, que es buenísimo. Recordemos también que Eugenia Debayle comenzó en un vil wordpress su blog Beauty Effect, que mejoró en diseño y ya hasta va a estrenar revista. Lo mismo pasó con Kalinda, la maquillista convertida en blogger que colabora en el programa Hoy, de Televisa.

El caso para la araña es YuyaSe hizo famosa por dar tips básicos y muy equis para quienes no tienen sentido de la moda, lo cual me parece muy loable –no me lo tomen a mal–, pero en serio, ¿ganar millones de pesos por eso?

Hagan sumas, sólo por un tuit, hay marcas que pagan a los bloggers como ella hasta 50 mil pesos, y ya no hablemos del contrato de Yuya con CyZone y otras marcas de gama popular que la contratan. Sí, todo por ponerse rubor y no precisamente el de look de pasarela de Gucci Westman.

Yuya con CyZone

Claro, no es el mismo target… Los tutoriales de Vogue UK o las revistas de moda sí que son pros y van a un público más entrenado. Las fans de Yuya tienen otra vida y si las ayuda, qué padre.

Pero insisto: ¿¡Millones?! ¿Paulina Florencia gana lo que gana Yuya por su excelente trabajo en Harpers? ¿Paulina Soto ganaba millones como editora de belleza de Elle? ¿Beatriz Cisneros es millonaria por ser una de las mejores maquillistas del mundo y compartir los #Beatips profesionales en redes sociales? Bueno, no vayamos tan lejos, hablemos del blog de Cris Mendoza o de la propia Mayalen, que da consultorías privadas… Tampoco los ganan.

Créanme: todas son unas conocedoras, pero no tienen millones de seguidores. Qué lástima.

Este es un tema que me importa mucho porque he sido socia de webpages, colaboro en medios digitales y yo misma tengo un concepto de reseñas y tips automotrices para chicas, llamado #DivasAlVolante, por eso sé perfectamente bien el valor de un tuit, de un suscriptor en Youtube o de una impresión en Twitter.

Pero como puedes tener un contenido de diez, puedes tener un contenido de quinta; el secreto está en darle algo original al público, ser constante y tener un estilo divertido y digerible. Nada fácil, porque nuestras lectoras merecen lo mejor y una trata de dárselos. Gracias por leer.

 

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