Alrededor de los 45 años comienza el calvario: notas que vas ganando kilos y hacer dieta no funciona como antes; las caderas y el vientre son los más afectados.

Por las noches te atormentan los sudores y juras que tus vísceras están en llamas. El ciclo sonrisa-llanto-enojo se repite varias veces al día y “no te hallas” en ningún lado. Estás ansiosa, ya no duermes, tienes taquicardia y pensamientos fatalistas. Te declaras en modo “La vida no vale nada”

De tener relaciones sexuales ni hablamos ¿verdad?

Con la autoestima arrastrando por el piso te sientes fea, gorda y nada deseable; para rematar, la falta de lubricación te provoca dolor; pues así ¿cuáles ganas? Tu libido ha salido por la ventana.

Sí, la menopausia está haciendo su aparición. Son tiempos aciagos sin duda.

La buena noticia es que ¡sobrevives!

Y aunque muchas cosas no volverán a ser como antes, recobrar tu vida sexual es fundamental; el sexo es una necesidad fisiológica y además, una forma de expresión de amor, de intimidad emocional y felicidad propia.

Tener sexo después de los cincuenta, cuando estás más libre de obligaciones, sin la carga de cuidarte de un embarazo no deseado, sin lidiar con la menstruación (“Open for bussines todo el mes” frase robada a un caballero) o cuando ya no tienes prejuicios en lo que haces en la cama, te permite concentrarte en el disfrute pleno de tu sexualidad cargada de toda la experiencia de los años pasados.

Ventajas del sexo

Más allá del disfrute —que es fundamental—mantener relaciones sexuales en la edad madura tiene infinidad de ventajas: Previene enfermedades cardiovasculares; combate la ansiedad y la depresión; tonifica los músculos y regula la presión arterial. Las oxitocina y cortisol, hormonas de bienestar liberadas en el orgasmo acaban con el insomnio. Ojo acá; el sexo rejuvenece.

No importa si la frecuencia de los encuentros sexuales no es la misma de cuando tenías veinte o treinta, ahora importa la calidad, no la cantidad.

Sí, con los años tú has cambiado y tu cuerpo también. Aprende a redescubrirte, sola o en pareja: qué y cómo es lo que te gusta ahora, dónde tocarte, cómo hablarte.

La masturbación no es cosa de jóvenes, practicarla fortalece los músculos del suelo pélvico y mejora la sensación de placer; lo más importante: mantiene el deseo sexual vivo. ¡Cómprate un juguete sexual!

Intenta buscar nuevas maneras y posiciones, tal vez ya es complicado saltar del ropero o hacer contorsiones; disfruta más de los juegos previos, las caricias y los abrazos. ¡Echa a volar la imaginación! El cerebro es y será el mejor órgano sexual.

¡Siéntete sexy! Eso va más allá de lo físico, cultiva tu erotismo de una manera más madura; usa un vestido y lencería sugerente, sí, pero de la misma manera sé una buena conversadora, estimula el intelecto y nunca, nunca pierdas el sentido del humor: El sexo después de los 50 también debe ser divertido.

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