Uno de los mayores desencadenantes de estrés para las personas en 2020  ha sido tener que lidiar con la nueva modalidad escolar y apostar (a pesar de la adversidad) por la educación de nuestros niños. 

Empecemos a canalizar esa energía en las cosas que sí están bajo tu control. Puedes empezar por tus pensamientos, comportamientos y hábitos, es decir, decidiendo a qué dedicar el tiempo, ¿Cómo aportar en este nuevo sistema de educación y hacer de todo esto menos caos y más amor.

Ahora bien, ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos? Vamos a orientarlos tomando en cuenta estos puntos importantes.

Y HABLANDO DE LA SALUD MENTAL: CUIDAR DE LA SALUD MENTAL DEL EMPLEADO ES IMPORTANTE: ¡EQUILIBRIO EMOCIONAL PERFECTO!

Foto de Julia M Cameron en Pexels

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Menos estrés escolar en pandemia ¡apoyemos a nuestros hijos!

Ayúdenosle hacer este test y hagamos juntos en familia el proceso:

 Estrés por exámenes

Este tipo de estrés suele formar parte del “pánico escénico”. Podemos sentir pánico escénico al participar en una competencia deportiva o cuando tenemos que hacer una presentación o una tarea importante, como escribir un trabajo.

Es decir, en cualquier situación donde nuestro desempeño se ve evaluado de alguna forma. Por lo tanto, he aquí algunas preguntas que puedes hacerte para reflexionar sobre la ansiedad que te causan los exámenes y evaluar si necesitas apoyo profesional para reducir el estrés:

  • ¿Qué asignaturas me generan más estrés o ansiedad?
  • ¿Cuándo empecé a sufrir ataques de ansiedad o ataques de pánico antes de una prueba o un examen importante?
  • ¿Existe la posibilidad de que el estrés del examen me impida demostrar lo que sé?

Estrés por malos hábitos

  • ¿He desarrollado malos hábitos de sueño durante mi estudio que pueden obstaculizar el logro de mis posibles objetivos educativos (por ejemplo, quedarme estudiando toda la noche para un examen, luchar para conciliar el sueño antes de medianoche o recurrir a pastillas, como somníferos, como solución rápida)?
  • ¿He desarrollado malos hábitos alimenticios que pueden obstaculizar mi capacidad para concentrarme mejor (por ejemplo, comer por estrés o por motivos emocionales, olvidarme de comer o recurrir con frecuencia a la “comida reconfortante”, como la comida basura y el azúcar procesado, debido al estrés)?
  • ¿He desarrollado una relación poco saludable con la tecnología que puede estar obstaculizando el logro de mis objetivos (es decir, desarrollar adicción a las redes sociales, permitir que las aplicaciones me distraigan del estudio y me desconcentren, ver Netflix de forma compulsiva o jugar a videojuegos durante muchas horas)?

Estrés por relaciones

  • ¿Soy feliz en la relación que tengo con mis amigos y compañeros?
  • ¿Soy feliz en mi vida amorosa?
  • ¿Qué relaciones en mi vida me parecen que son poco saludables o tóxicas y pueden estar agotando mi capacidad de concentrarme en alcanzar mis objetivos?
  1. Estrés por una actitud fatalista ante el futuro
  • ¿Estoy dispuesto a seguir un plan B o un plan C si no ocurre lo que quiero, o sentiré que el mundo se derrumba si no obtengo las calificaciones necesarias para concretar mi plan inicial?
  • ¿Soy una persona obstinada en su forma de pensar o tengo la flexibilidad intelectual para evitar preocuparme de manera excesiva sobre el futuro, de modo que pueda considerar todas mis opciones desde una perspectiva más fundamentada?
  • ¿Me encuentro atrapado en una espiral de pensamientos negativos que me impiden concentrarme y estudiar de manera eficaz?
  1. Estrés por malas experiencias
  • ¿He tenido malas experiencias en el colegio en el pasado que han destruido mi confianza y autoestima académica?
  • ¿Siento que estoy condenado a que me vaya mal en las pruebas y los exámenes porque no me ha ido bien antes?
  • ¿El miedo a sufrir un ataque de pánico o a que la mente me quede en blanco me impide concentrarme en mi educación?

Por último, si bien no menos importante, pregúntate si te ayudaría recibir apoyo profesional para trabajar en la recuperación de tu confianza y autoestima o para cambiar un mal hábito (ya sea una forma de pensamiento negativo, como tener una actitud fatalista ante el futuro, o malos hábitos de sueño).

“No es fácil abrirse a alguien y hablar de las cosas que te estresan de una manera constructiva y dirigida a resolver el problema”.

No sufras en silencio. Se necesita algo más que profesores y tutores privados para lograr un buen desempeño académico. Tu mente es importante. Tus hábitos son importantes. Tu estado emocional es importante. Aprovecha esta oportunidad para aprender más sobre cómo mejorar tus habilidades, tus hábitos de estudio y tu cuidado emocional. Te lo agradecerás en el futuro.

FUENTE: IMS



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