Con el auge de la tendencia del Time’s Up se torna complicado hablar de alfombras rojas y el impacto de las mismas. ¿Quién vistió bien? ¿Quién vistió mal? Al punto de que ya casi es obsoleto preguntar ¿quién es tu diseñador”? Profundizando en el tema, la red carpet de los Grammy siempre posee un área gris donde no tenemos muy claro qué es lo qué está pasando. Hay quienes se ven elegantes o sumamente extravagantes, hay otros que parece que visten un disfraz y otros pasan totalmente desapercibidos.

Lady Gaga, por ejemplo, llegó primero y en una onda muy diva lució un jumpsuit Armani Privé de encajes, junto a una falda de tafetán tipo cola con clinejas elaboradas. Luego tuvimos a Pink, ataviada con un vestido que parecía una fantasía, con plumas en degradés de tonos morados y azul eléctrico, también de Armani Privé.

De las más “elegantes” destacamos a Lana del Rey en Gucci; Zayn en un rosa pálido por Richard James Savile Row (mi favorito). Eve lució un suit de Naeem Khan; para mí, el mejor atuendo de la alfombra roja. Algo con esa onda musical en tendencia, rock y chic fue Janelle Monáe en un traje tipo tux muy regio de Dolce & Gabanna en color negro, floreado  y complementado con una pajarita (bow tie). Si son premios musicales, la extravagancia, un poco rock, deberían ser los componentes de la vibra.

En la tendencia del poderío tenemos a Kesha y Cyndi Lauper vistiendo trajes completos también. El accesorio predilecto fue la rosa blanca, en su mayoría en las solapas, simbolizando apoyo al movimiento Time’s Up. Miley Cirus lució muy Old Hollywood (linda, pero fuera del tono de la alfombra) con vestidos de Zac Posen.

Debo confesar que sentí incompleta la alfombra roja. Creo que fue solo Rihanna quien hizo una breve aparición vistiendo un vestido tipo trench de látex de Alexander  Vauthier, color uva obscuro, que transmitió la sensación de alta moda. 

Toca considerar que los reyes de la música americana, Beyonce y Jay Z, saltaron la alfombra roja y solo los vimos en primera fila… ella luciendo un tanto gótica.

Cuando varias artistas cantaron “Praying”, todas vistiendo trajes sufragistas blancos en consideración al movimiento Time’s Up, fue quizás el instante en el que sentimos ese impacto. De resto, el show de entretenimiento fue eso, entretenido, semicoherente en la tendencia y el movimiento social, pero a mi criterio un tanto aburrido. Creo que más moda y creatividad vemos en el ámbito musical en festivales como “Burning Man” que en la “alfombra roja” que celebra la música.

Por: Gabi Ramos

 

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