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Recientemente recibí un correo de la psicóloga española Helena Echeverría, con quien tomé el taller online “Vive sin Ansiedad”, creadora del proyecto psicoguias.com, en el que me preguntaba “¿qué es la intuición? Seguro tendrás tu propia definición”.

Me propuso ver la intuición como una habilidad que podemos desarrollar y cultivar. Además de eso, me compartió la reflexión sobre la intuición extraída del libro “Los dones de la imperfección: guía para vivir de todo corazón: líbrate de quien crees que deberías ser y abraza a quien realmente eres”, de Brené Brown:

La intuición no es independiente de los procesos de razonamiento. De hecho, los psicólogos creen que es un proceso de asociación rápido e inconsciente, como un rompecabezas mental. El cerebro hace una observación, analiza su contenido y lo compara con los recuerdos, conocimientos y experiencias que ya posee. Y cuando reúne varias comparaciones, nos ofrece un «conocimiento visceral» de lo observado. En algunas ocasiones, nuestra intuición o visceralidad nos informa de lo que debemos saber; en otras, nos orienta a buscar hechos y a razonar. La intuición puede ser la callada voz interior; pero no se trata de una voz que se limite a un único mensaje. A veces nos susurra: «Sigue tus instintos», y otras nos grita: «Esto debes comprobarlo; ¡no tenemos suficiente información!». En la investigación descubrí que lo que acalla nuestra voz intuitiva es nuestra necesidad de certidumbre. A casi nadie se le da bien no saber. Nos gustan tanto las cosas seguras y las garantías que no prestamos atención a los resultados del proceso de comparación que lleva a cabo nuestro cerebro.

La intuición no es una forma única de saber; es nuestra habilidad para dejar espacio a la incertidumbre y a nuestra voluntad de confiar en las muchas formas en que hemos desarrollado el conocimiento y el discernimiento, que incluyen el instinto, la experiencia, la fe y la razón”.

Brené Brown es licenciada en filosofía y trabajo social. Es profesora de investigación en la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Houston y activa conferencista y participante en programas de televisión, en los que habla sobre la vergüenza y la inadecuación y cómo transformar creativamente esa actitud. Es también autora de otro libro “Creía que solo me pasaba o mí…, pero no es así”.

Eso me llevó a seguir indagando sobre el libro y me condujo hasta el blogger español  Ricardo Gaitán Pacheco, quien destacó lo principal de su teoría y lo resumió en diez hitos que propone cultivar:

1.- La autenticidad: libérate de la preocupación por lo que puedan pensar los demás.

2.- La autocompasión: libérate del perfeccionismo.

3.- Un espíritu resilente: libérate del entumecimiento y la impotencia.

4.- La gratitud y la dicha: libérate de la sensación de no tener suficiente y del miedo a la oscuridad.

5.- La intuición y confiar en la fe: libérate de la necesidad de certidumbre.

6.- La creatividad: libérate de las comparaciones.

7.- El juego y el descanso: Libérate del agotamiento como símbolo de estatus y de la productividad como medida de tu valía personal.

8.- La calma y la quietud: libérate de la preocupación como estilo de vida.

9.- El trabajo provechoso: libérate de la falta de confianza en ti mismo y de los “se supone que”.

10.- La risa, el canto y el baile: libérate de la idea de ser “guay” y no perder nunca el control.

También elalberguedelalma.wordpress.com hace referencia al libro: “Los dones de la imperfección, escrito por la doctora Brené Brown, a quien descubrí en el programa de Oprah Winfrey, Super Soul Sunday. En el segundo capítulo que grabó con Oprah, mi alma conectó enormemente con ella. Razón por la cual salí a conseguir su libro. Tenía que leerlo. Su libro ha hecho eco en mi ser, en mi alma. Su investigación sobre la vergüenza y el miedo estudia cómo nos afectan estas experiencias universales y de qué manera la práctica de la resiliencia en nuestra vida cotidiana puede cambiar nuestra forma de vivir, amar, de educar a nuestros hijos y de trabajar.

Así que “admitir nuestra historia y amarnos a nosotras mismas es, durante ese proceso, lo más valiente que podemos llegar a hacer”, Brené Brown.