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Por Maru Barrios 

Hace unos días hice un ejercicio con mi terapeuta sobre valor personal.

Éste consistía en que con total honestidad, distribuyera unos 40 retazos de papel bond amarillo que representaban “mi valor como persona” sobre diferentes etiquetas dispuestas en círculo con las palabras: amigos, familia, pareja, trabajo, hijos, mi imagen, mis padres y mis estudios.

Al centro del círculo había un dibujo que me representaba a mí. Sabía que todos los papeles “de mi valor” debería de haberlos depositado sobre el dibujo de mí misma, pero elegí ser honesta y comencé a distribuir los retazos amarillos en donde realmente estaba poniendo mi valor hasta aquel día.

Fue impactante ver que sobre “mí misma” quedaron tres papelitos. Pero, lo más impactante fue ver qué ocurría cuando la terapeuta desaparecía uno por uno los personajes y las cosas sobre los que había “depositado” mi valor. El único “valor” con lo que me había quedado fueron con esos tres papelitos que puse sobre mi dibujo. Al “desaparecer” todo lo que existía a mi alrededor, me quedé prácticamente sin valor personal.

Cuando mi valor es otra persona o cosa

Esto es lo que ocurre cuando ponemos nuestro valor en otras personas o cosas que no seamos nosotras mismas: que dependemos de esas personas o cosas para sentir que valemos, para sentir que somos merecedoras de amor, que somos especiales y que nuestra existencia es importante y única en el mundo. 

Si depositamos nuestro valor en alguien o algo más, nos volvemos dependientes de esa relación o de esa cosa y así es como nos volvemos “controladoras”. Queremos que los demás nos quieran como nosotras queremos, que los demás nos atiendan como nosotras atendemos, que nos hablen, que nos den, que nos vean y escuchen sólo como nosotras queremos. Y sin ser capaces de recibir el amor que los demás, a su estilo, están dispuestos a darnos.

¿Controladora?

Además de que es científicamente imposible controlar algo o alguien que no seas tú misma. El control es una experiencia muy dolorosa, tanto para quien lo da como para quien lo recibe, porque, entre otras cosas, las expectativas nunca se cumplen.  Controlando a los demás, en lugar de incrementar nuestro valor personal, por el contrario, se nos escurre de las manos hasta quedarnos vacías.

El vacío interno es directamente proporcional al control: mientras más controlas más vacía te sientes.

Maru Barrios

¡Suelta el control! ¡Soltemos el control y recuperemos nuestro valor y nuestro poder! La principal razón por la que una persona tiene sobrepeso es porque no quiere soltar el control y literalmente el cuerpo entiende que no puede soltar nada, ni la grasa. Una vez que ya hayamos recuperado “todos nuestros papelitos de valor”, uno por uno donde los fuimos “regando”, ahora sí, verdaderamente podremos dar y ayudar. Pero primero hay que recuperar lo que es nuestro y de nadie más: nuestro valor como personas.

Texto de: Maru Barrios

Maestra en Desarrollo Humano, Estudiante del Doctorado en Liderazgo, Coach Ejecutivo y Facilitadora de Desarrollo Humano 

IG: @ddrmaru

Editado por Tania Lara para KENA.com

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