Nada como empezar el año poniendo todo en su lugar y esto incluye las energías. Pero no basta con poner inciensos en las esquinas o limpiar todo con agua y sal. Hay muchas cosas que puedes hacer para que las energías estancadas empiecen a moverse y las oportunidades aparezcan de la nada.

Por: Perla Crespo-Izaguirre. Periodista/Sacerdotisa Wiccana/Facilitadora en Psicoterapia Gestal

Como se limpia adentro, se limpia afuera

Esta premisa tiene como base el axioma del Kybalion “cómo es adentro es afuera”. Este ritual debería hacerse en el primer mes del año, durante una luna menguante, y consiste en hacer un listado exhaustivo de todo lo que en nuestra vida ya no sirve. Aquí se puede incluir sentimientos, relaciones, trabajos y miedos, etc.

Toma un vela violeta (úntala usando el aceite que tengas a mano y usando las instrucciones que dimos en el artículo “Pon la energía a trabajar para ti en 2018”) y enciéndela diciendo: “Con esta luz ilumino cualquier espacio oscuro dentro y fuera de mi”. Concéntrate en la luz de la vela por un minuto; toma papel y lápiz y escribe una a una las cosas que consideras que son lastres en tu vida. Toma tu tiempo. No debes escribirlas de ninguna manera especial. Pon simplemente “Deseo que xxx (nombre de persona, cosa, actitud, etc) salga completamente de mi vida”.

Una vez que sientas que la lista está completa, dobla la hoja en dos y quémala usando la llama de la vela diciendo “que el fuego transmute la oscuridad en luz, lo negativo en positivo. Que así sea”. Esto es un acto de liberación que podrás repetir tantas veces como quieras o hasta que la sensación de alivio real te acompañe. Las cenizas debes ofrecerlas al viento.

Este ritual debe ir acompañado de una acción que podemos llamar, abrir espacios. Esto consiste en revisar closets, gavetas y tu casa en general y limpiar cada uno de los cuartos de todo cuando ya no sirve o resta espacio. Aunque no lo creas, este sencillo acto genera una respuesta casi inmediata en el Universo. Cuando “abres espacio” cosas nuevas empiezan a llegar de diversas vías y la renovación parece gestarse por arte de magia.

Empieza por ti

La sal es un poderoso elemento para la limpieza energética. En magia y alquimia, la sal representa la tierra y, por tanto, es una sustancia sagrada. La unión del agua y la sal es la base de lo que los cristianos llaman “agua bendita” y, evidentemente, esta debe ser energizada, como su nombre lo indica, por una bendición.

Cuando nos sentimos cargados, cansados y las cosas parecen estar caminando al revés, un baño de descarga y carga es lo que indican las antiguas chamanas. ¿Qué necesitas? Sal marina (si no tienes usa sal de mesa) y agua. Antes de ducharte, toma un recipiente y llénalo de agua de la ducha y pon la sal marina en un cuenco de vidrio. Con tu mano dominante (si eres zurdo será la izquierda) y poniendo los dedos en forma de mano pantea (uniendo el pulgar, el anular y el meñique y extendiendo el índice y medio) bendice haciendo una cruz (si eres cristiano) o un pentáculo (si eres pagano) sobre el agua y la sal, diciendo en cada una: “yo limpio y exorcizo criatura de agua/tierra (sal)”. Luego de limpiar ambos elementos, los unes diciendo: “el agua es pura, la sal es pura, pureza a la pureza y la pureza será bendecida”.

Hecho lo anterior, entras en tu ducha y viertes encima de tu cabeza el agua con la sal imaginando que limpias tu alma, tu cuerpo y tu espíritu y ves como cualquier energía negativa se va con esa agua que dejas correr.

El proceso de la carga se hace usando elementos dulces. Puedes usar un jabón de miel, avena o flores para cargarte. Sin embargo, y aunque parezca una tontería, debes hacerte consciente del momento del baño, disfrutando como cada gota toca tu piel y como el olor del jabón que usas la perfuma y la embellece. Es importante que sepas que la descarga no puedes hacerla a diario, la carga sí.

Cargar tu hogar con energías positivas

Todo lo anterior lo puedes hacer con tu casa. Es decir, en agua con la que limpias los pisos pones sal y haces exactamente la misma bendición. Lo recomendable es empezar a limpiar desde el último cuarto hasta la puerta de la casa visualizando que todo lo malo se va por donde entró.

Al igual que con tu cuerpo debes cargar la casa. Y para ello prepararás un riego con el que limpiarás el piso de la misma desde la entrada hasta el último de los cuartos. ¿Qué necesitas para el riego? Flores amarillas (pueden ser rosas o girasoles) y 7 esencias: oro, plata, open road (abre caminos), vainilla, sándalo, prosperidad y lang y lang.

El procedimiento de preparación es muy sencillo. Pones los pétalos a hervir en tres litros de agua con tres astillas de canela hasta que su color se pase al agua. A este gran té, le agregarás un chorrito de estas esencias y lo pondrás en el recipiente que usas para limpiar (puedes guardar un poco y colocarlo en un rociador para usar después).

Luego energizarás este riego poniendo tus manos encima del agua y diciendo: “la prosperidad, el amor, la protección y la alegría entran en mi casa desde este día. Así como lo decreto, así se sellará”. Empieza a limpiar y visualiza en cada lugar una escena especial de alegría y de celebración.

Al finalizar, agradece al espíritu de tu casa por ser el abrigo tuyo y de tu familia y hazle saber que cuidas de ella como ella de ti. Esto último puede parecerte loco, pero aunque no lo creas, las cosas, los espacios tienen energías y cuando somos agradecidos con ellas, éstas nos retribuyen en cuantía. Así que empieza el año siendo agradecido, para que éste lo sea contigo.

 

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