¿Te has puesto a pensar cómo tratar a una persona deprimida? ¿Qué cosas no debo decirle? ¿Cómo afecta mi conducta a la persona afectada? A veces, solemos ser muy rudas con las palabras y es momento de cambiar y tener empatía.

El problema está en que queremos o pretendemos que una persona con depresión tenga las mismas conductas que nosotras y eso no es posible. Las emociones y el equilibrio mental no es el mismo.

Es por esto que debemos mejorar un poco la forma en que tratamos a las personas que están deprimidas y sumarles en vez de restarles con nuestros comentarios, que sin darnos cuenta, a veces son fuera de lugar.

¡No lo digas!: ten empatía con una persona deprimida

“Sólo sal de ahí“

Una persona que sufre de depresión puede sentirse desesperada y llena de impotencia, por lo que se les hace muy difícil intentar solucionar un problema.

Esa persona atraviesa una situación muy difícil, llena de dudas e inseguridades, por lo que el término “sal de ahí” no ayuda mucho que se diga en estos casos. Sería muy diferente decir: “juntas saldremos de esta” genera más seguridad y confort para la persona afectada. O hasta preguntar: «¿cómo te puedo ayudar?» y decirlo de corazón.

 “No es tan importante, ya me pasó también“

El hecho de comparar tu situación con la de la persona deprimida justo en ese preciso momento de tormenta es un error grave de tu parte. Si de verdad l@ quieres, no te comprares ¡no lo hagas!

Según la Asociación Psiquiátrica Estadounidense: “La muerte de un ser querido, la pérdida de un trabajo o el final de una relación son experiencias difíciles de soportar para una persona. Es normal que los sentimientos de tristeza o pena se desarrollen en respuesta a tales situaciones. Los que experimentan la pérdida a menudo podrían describirse a sí mismos como deprimidos. Pero estar triste no es lo mismo que tener depresión”.

“Estás exagerando”

¿Y qué te hace pensar a ti que esa persona exagera? ¿Estás segura que magnifica lo que siente? Recuerda que sus emociones no están alineadas y este tipo de afirmaciones no resultan positivas para el proceso que está viviendo la persona en cuestión.

Vuelvo hacer énfasis en la empatía, ponte en sus zapatos y se más considerada.

“¿Has hecho lo que te dije?»

Decirles que tienen o que no tienes que hacer es, definitivamente, un arma de doble filo. Sentirá que estás ejerciendo fuerza sobre la persona y no es recomendable en estos casos.

Es mejor que le des la vuelta a la frase y le plantees: “¿has probado con la meditación? es súper buena, si quieres te ayudo a buscar algunas que puedan ayudarte». ¡Tendrás otros resultados!

“Tú te lo has buscado»

Una persona deprimida no elige estar así. ¿Crees que diciéndole esto pueda sentirse mejor?  Además de impotencia, podrá sentirse mucho más culpable aun de su desgracia y aquí es donde viene el peligro. ¡Cuidado con eso!

Según la Asociación Psiquiátrica Estadounidense: “la depresión puede afectar a cualquiera -incluso a una persona que parece vivir en circunstancias relativamente ideales».

«Échale ganas»

¿Es en serio? Es de lo peor que le puedes decir a una persona deprimida. No se trata de echarle ganas, a veces se trata de desequilibrios de químicos cerebrales, por lo que es necesaria la ayuda médica. No es cuestión de voluntad, es un trabajo en equipo.

Lo menos que una persona deprimida quiere es que tu lo juzgues o señales. ¡No lo hagas! Y, no ignores, mejor ayuda. Podrías evitar algún percance muy grave.



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