La autoconfianza es algo que generalmente, lo damos por hecho pero ¿realmente confiamos? Cuando tos falta autoestima, se nota.

Mientras los años pasan, colocamos nuestra autoestima a merced de situaciones externas y esto “nos crea una sensación de bienestar y satisfacción” aparente.

Digo aparente, porque el autoestima no se consolida con hechos, cosas o personas que forman parte de nuestra vida, se crea desde la aceptación y el amor propio.

Basamos nuestra autoestima en cosas como:

  • Logros: diplomas, aprobaciones de exámenes.
  • El trabajo ideal: “Te pagan bien”.
  • Aferrarnos a lo material.
  • Tratar siempre de ser tú quien lleve la buena relación entre familia, pareja y amigos.
  • Trabajar para esperar la aprobación de los demás.

Cuando algunas de estas cosas fallan, empezamos a sentirnos desdichadas, incompletas y fracasadas, lo que causa depresiones, estrés y cuadros de ansiedad.

Aquí es donde viene el trabajar tu autoestima y dominar tu mente. Cosa que se lee tan fácil pero suele convertirse en una de las experiencias más agrias que puede pasar una persona.

  • Lorena Reyes, nos cuenta su caso de ansiedad:

“Tengo 35 años y desde hace algún tiempo ya presento cuadros de ansiedad. Cuando fui al psicólogo me indicó que todo este cuadro es producto de mis inseguridades y temores.”

Ella cuenta que desde niña sufría mucho por ser morena y gordita. Sentía rechazo de la sociedad “pero lo que no me daba cuenta era que el rechazo veía por mí misma, generándome una baja autoestima.”

“Siempre fui una buena alumna y excelente hija, pero mi problema de aceptación no me dejaba avanzar hasta que entendí que el amor propio es la mejor medicina y el mejor método para aceptarme y continuar.

¿Dónde comienza todo?

Como padres, cometemos errores sin saber y fomentamos en nuestros pequeños desconfianza e inseguridades: “si pasas el examen, te compro la muñeca” … este tipo de recompensas no está bien.

¿Y si no saca buena nota? Empiezan los miedos y la inseguridad propia por no haber cumplido las expectativas de papá y mamá. “Soy mala alumna”, “fracasé como hija”, “me van a regañar”… entre otros tantos pensamientos negativos se apoderan de la mente de tu pequeña.

Si bien es cierto, nadie tiene un manual para ser mamá pero todos fuimos hijos y sabemos lo que se siente, lo que se piensa y hasta lo que se hace en ocasiones.

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