Por: |GigiFit & Healthy 

“¿Me hablas a mí?” Es una pregunta frecuente que me hace mi hija adolescente, o como yo cariñosamente le digo: “puberta bipolar”, ¿por qué? Porque suelo “pensar en voz alta” o “hablar conmigo”, costumbre que he tenido desde hace mucho tiempo y que después me di cuenta de su importancia.

Los “diálogos internos” son esas conversaciones que sostienes contigo misma, pueden ser desde frases como “que no se te olvide pasar al súper”, regaños: «eso te pasa por confiada», etc.

Estas conversaciones son sumamente relevantes, por qué? Porque nos muestran la manera en cómo nos relacionamos con nosotras mismas y de ahí, címo nos relacionamos con el exterior. Nos hablan de nuestro autoconcepto, de cuan críticas y exigentes somos con nosotras mismas, de nuestra autoestima, de los juicios y de cómo muchas veces, nosotras mismas nos limitamos o autosaboteamos.

Mirada a ti misma

Obsérvate un día, ¿qué te dices al espejo cuando te arreglas? ¿Es un comentario amoroso y lindo, como: “¡wow! ¡Qué bien te ves hoy!?” O es algo como “¡Pero está buena la garnacha, síguele comiendo como si no hubiera mañana”? Cuando te equivocas, ¿qué te dices? ¿Eres tolerante contigo? ¿O te recriminas, te sobajas y te humillas a ti misma?

Vivimos desconectadas de nosotras, solemos pensar en otros antes que en nosotras, pensamos que mientras todo afuera esté bien (trabajo, hijos, esposo, novio, padres, amistades), nosotras también lo estaremos, pero lamento decirte que no es así. El exterior es un reflejo del interior, es una ley universal: “Como es adentro, es afuera”. Entonces, si el interior no está bien, por ende el exterior, tampoco lo estará.

Puede ir desde aceptar la falta de reconocimiento de otros, aceptar o vivir bajo malos tratos verbales, hasta no poder aceptar cumplidos. A poco no te ha pasado, que alguien te chulea, te dice: “pero qué bien te queda ese vestido”, y en vez de decir “Gracias”, decimos: “¡Ay noo! ¿Este vejestorio? ¿Se te hace? ¡Pero si me salió bratísimo!”, en vez de decir solamente: “Muchas gracias” y aceptarlo, ¡sí! Solo aceptarlo, ¿por qué no podemos?

Porque tu diálogo interno, la manera en la que te diriges a ti misma, no es de esa manera. No te reconoces, por ende, no aceptas el reconocimiento de otros o en otros casos, permitimos también malos tratos.

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¿Ya me captas la importancia de hablarte bonito?, en la medida en cómo te trates a ti misma, es la medida en la que los demás te tratarán. ¿Quieres reconocimiento? ¡Reconócete! Háblate lindo y prémiate por algo que hayas hecho. ¿Quieres respeto? Respétate, háblate sin juicios, sin etiquetas, aprende a ser tolerante con la persona más importante de tu vida: TÚ.

En la vida cotidiana

Uno de los temas que más tiene que ver, sobre todo, con el éxito de un proceso de pérdida de peso, es el diálogo interno, la manera en cómo te ves a ti misma, cómo te hablas a ti misma. De ahí depende si transformas el proceso en un estilo de vida o lo terminas dejando porque “es cansado”, y ¿sabes?, ¡claro que lo es! Es agotador, luchar contigo misma… ¡rechazarte a ti misma!

Entonces, ¿qué hacer? Hoy te traigo 5 ejercicios para comenzar a modificar y/o crear una mejor relación contigo, sencillos, ligeritos y bien poderosos! ¿Estás lista?

1.- Date los buenos días. Antes de pararte de la cama, sentada en la cama, respira, pon tus manos en tu corazón, y di: «(tu nombre) buenos días». Si se te olvida y te acordaste ya que estabas de pie, vuélvete a sentar y hazlo, toma tiempo, pero en unos días, lo harás de manera automática.

2.- Sonríele al reflejo en el espejo. Cuando laves tus dientes, te termines de maquillar, obsérvate y dedícate una sonrisa, si puedes y andas inspirada, échate también un “¡Pero qué mujer tan guapa, caray!” O si andas medio tímida un “qué bonita te ves”, con lo que te sientas cómoda, ¡pero sonríete!

3.- Sé paciente contigo. Si cometes un error, si se te olvida algo, si cediste ante el antojo, ¡¡¡¡NO TE REGAÑES DURAMENTE!!! ¡Eres humana! Y tienes permiso de cometer errores, en vez de decirte cosas como “eres tonta”, “eres despistada”, modifica el diálogo por “tenemos que poner más atención, apuntemos las cosas, para evitar estas situaciones”, toma acción, implementa una solución, pero no refuerces creencias que, al final, te limitan.

4.- Acepta cumplidos. Si alguien te chulea, si el esposo/novio/galán te dice «qué sexy te ves», solo acéptalo. Sin juicios, sin “lo que pasa es que me ves con ojos de amor”, acéptalo y di “gracias” con una sonrisa. Recuerdas el “como es adentro, es afuera.» Bueno: algo bello pasa adentro, ¡que afuera se ve tan bien! Así que ACEPTA Y AGRADECE.

5.- Reconócete. Si hiciste algo excelentemente bien, ¡reconócete! Date un premio, y di en voz alta: “(tu nombre) qué bien lo hiciste”.

Parecen pequeñas acciones, pero poco a poco verás cómo van disminuyendo los reclamos a ti misma, comenzarás a notar un brillo en tu mirada, ¿sabes por qué? Porque tu diálogo interno se transformó, comenzaste la relación que dura toda la vida: LA QUE TIENES CONTIGO MISMA.

 

 

 

 

 

 

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