“Es que no es el pavo, es el relleno”. Radiografía del pavo navideño.

Por: Fernanda Alvarado

 ¿Sabías que el pavo es oriundo de México? sólo que por estas tierras se le conoce como guajolote. El pavo, rico en proteínas y bajo en grasa y colesterol, es una carne ligera y de  fácil digestión; 100 gramos aportan sólo 127 calorías y 6,2 gramos de grasa, por eso resulta buena alternativa a considerar durante la época decembrina. Puedes sentirte feliz de comer este manjar en la Cena de Navidad, sólo elige bien con qué lo combinarás.

Entre sus beneficios, es rico en triptófano, un aminoácido esencial a partir del cual el organismo produce serotonina, sustancia responsable de regular el estado de ánimo, el sueño y el  apetito. Si bien el pavo por sí solo es un alimento “ligero”, el relleno puede sabotear nuestras buenas intenciones  de cuidarnos durante las fiestas. 🙊

El famoso relleno no es otra cosa que un picadillo preparado con carne molida, pasitas, nueces, piñones, almendras,  aceitunas, a veces con manteca, en fin… ingredientes deliciosamente calóricos.

¡Media taza de relleno aporta aproximadamente 300 Kcal! Si comparamos una porción de 180 g de pechuga de pavo horneada al estilo navideño sin relleno, con una misma porción servida con relleno; la primera opción tendrá aproximadamente 200 kcal y la segunda más de 500 kcal. Ahora ya lo sabes, tendrás que elegir entre una opción u otra, pero no te pierdas las delicias de esa noche.

Consejo:

La mayor parte de la grasa del  pavo se concentra en la piel. Evita consumirla. Si te gusta el relleno, modera la porción y elige como base cortes magros (con poco contenido de grasa), evita la manteca y disminuye el aporte de frutos secos

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