Por: Perla Crespo-Izaguirre

Según el filósofo y geólogo español, José San Miguel de Pablos, profesor de la cátedra de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, los seres humanos de este milenio tenemos creencias adogmáticas, no excluyentes ni exclusivistas, universalistas y experienciales que nos reconectan con la naturaleza y nuestra responsabilidad ante ella. Sin embargo, este concepto no nos exime de tener ciertos comportamientos negativos. Es decir, ser o decirse espiritual no te convierte en perfecto.

Hay que creer o tener fe pero con los ojos bien abiertos, conscientes de que la naturaleza humana.

Y es que si bien la espiritualidad produce una suerte de empatía por el otro y conlleva un análisis concienzudo y crítico de las acciones propias, no borra de golpe y porrazo conductas como el ego, la envidia, la mezquindad o la victimización. Por eso hay que creer o tener fe pero con los ojos bien abiertos, conscientes de que la naturaleza humana es variopinta e imperfecta, y que luz y oscuridad cohabitan en el ser humano.

Particularmente abogo más por una conexión espiritual real y directa que por el apego a la religiosidad dogmática. Pienso que una religión que te hace infeliz o no te impulsa a ser una mejor persona, simplemente no sirve. Esto no quiere decir que no vea en la religiosidad algo bueno. Muy por el contrario, creo que la humanidad debe en cierto grado a la religión como concepto pilares morales básicos de convivencia y la formación y mantenimiento de comunidades sociales que la han hecho evolucionar.

También creo que una espiritualidad vacía, desconectada y que solo es producto de una tendencia es tan negativa como el fanatismo más ciego. Como todo en la vida, el equilibrio es necesario incluso al momento de poner la fe en algo incognoscible. Por eso yo recomiendo siempre creer, pero no a pie de puntillas, sino echando mano de esos avisos del corazón –que según los mayas, nunca se equivoca.

Extracto del artículo «La importancia de creer» Pág 70. Kena abril.

Perla Crespo-Izaguirre es Comunicadora Social, egresada de la Universidad Central de Venezuela, diplomado en Psicoterapia (Universidad Experimental de Guayana)

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