Para mí, hacer ejercicio va mucho más allá de tener un «cuerpazo» o bajar de peso. Los beneficios mentales, emocionales y hasta espirituales que me da lo vuelven casi adictivo.

Por: Bianca Pescador

Tendrías que haberme conocido en prepa. Mis amigas de Mazatlán no me dejarán mentir cuando digo que hacía ocho horas diarias de ejercicio, ¡leíste bien!, ocho horas. ¿Imposible? Iba a la escuela de 7 am a 1 pm, patinaba de 2 a 3, entrenaba con las porristas de 3 a 5, jugaba tenis de 5 a 6, nadaba de 6 a 7, tomaba clase de flamenco de 7 a 9 y corría de 9 a 10. Otros días cambiaba los patines por la bici, iba a gimnasia olímpica en vez de jugar tenis, y bailaba jazz en lugar de flamenco. A todo esto me transportaba en bici, patines o corriendo. Me cambiaba de ropa hasta tres veces (imagínate hacer todo esto a 28ºC). Cuando llegaba a mi casa me bañaba, cenaba y hacía tarea. Me dormía tardísimo y al día siguiente igual.

Todo cambió cuando empecé a trabajar, pero puedo decir –con la frente en alto– que hoy por hoy sigo siendo adicta al ejercicio, aunque es una adicción un tanto más controlada. Sólo hago dos o tres horas, tres o cuatro veces a la semana. Suena mucho pero para mí, créeme, apenas es suficiente. ¿Qué hago? Entre otras cosas:

  • BODY BARRE

Pruébalo si eres una bailarina frustrada como yo… y como Jackie Bouffier, la creadora de este método, que es una mezcla de ballet, jazz, yoga y pilates. Sudas como loca y trabajas todo los músculos pero de una forma femenina, por decirlo así. Es igual de efectivo que los lugares trendy de entrenamientos funcionales, pero el mood girly hace toda la diferencia.

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  • MÉTODO LAGRÉE

OK, lo confieso, ¡es lo que más trabajo me cuesta! Me uuurge mucha más fuerza en los brazos y el core… y los glúteos y las piernas… ¡y las manos y hasta el cuello! Pero bueno, la lucha le hago. Aunque lo mío es el cardio (me fascina sudar), el bajo impacto de este ejercicio hace que me tiemble hasta la conciencia. Lo tomo en Soulcore Fitness.

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  • SICLO

Toda la vida, desde que tengo uso de razón, he preferido la bici sobre el carro… Y cuando se combinan la oscuridad + la música a todo volumen + el pedaleo al ritmo que pide la canción + los tenis adecuados, ¡pum!, es que estoy en Siclo sudando al mil. Afortunadamente ya no sólo hay en Altavista y Santa Fe, recién abrieron en Polanco (cerquitita de mi casa jeje).

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  • BAILE, YOGA, CARDIO, PILATES, ETC.

Llevo casi una década en Sport City, y te prometo que no ocupan pagarme para que me describa en Instagram como “deporteísta”. ¡¡Amo este lugar!!  Aquí es donde realmente me conocen porque no importa cómo me sienta, ahí estoy, fiel a mis clases de baile, kick boxing, TRX, aquafitness, pole dance, jump (brincolín le digo yo) yoga y pilates en cualquier cantidad de clubes… Persigo a los maestros que me torturan, básicamente, así que igual me encuentras en Polanco, Carso y Santa Fe que en Loreto, Eureka y Universidad.

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