La ansiedad es un trastorno nervioso que se desarrolla mucho más en algunas personas que han padecido de algún evento desagradable; pero ¿cómo saber si cuando la ansiedad se vuelve patológica

Richard Méndez, Psiquiatra y experto en temas de ansiedad  y depresión, explica que «no siempre la ansiedad es patológica. Existen eventos o situaciones que nos disparan cierto grado de ansiedad pero con el paso del tiempo, todo vuelve a la normalidad y podemos decir, ¡ya superada! A esto se le llama ansiedad adaptativa.»

Ya cuando todo se complica y tu control no tiene mucho poder sobre tus pensamientos y cuerpos, todo cambia. ¿Será patológica?

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Foto de Elina Krima en Pexels

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¿Mi ansiedad es patológica? 

Pero no todos los casos son adaptativos; cuando la ansiedad se vuelve más aguda, punzante y dolorosa, ya pasa a ser patológica. Esta se puede experimentar por diversas vías psicológicas. 

Vía #1

Por ejemplo, cuando una persona sufre un accidente automovilístico en día lluvioso, es muy probable que, cuando vuelva a manejar o el clima esté frío y con lluvia, se active su ansiedad. 

Lo que sucede en este caso, es que el accidente quedó grabado en la psique de forma profunda y al experimentar situaciones similares, por muy inofensivas que sean, el nivel d alerta será altamente peligroso, activando todas esas alarmas de miedo irracional aparente. 

Aquí empieza el juego de la mente a desestabilizar la paz y el equilibrio emocional de la persona. 

Vía #2

La ansiedad también se puede volver patológica cuando los miedos son aprendidos; es decir, cuando vemos que alguna persona muy cercana a nuestro entorno le tiene miedo o fobia algo, nuestro subconsciente adopta ese miedo muy personal de forma automática. 

Por ejemplo, si tu hermano le tiene miedo a la oscuridad, al final de la historia tú podrías adoptar ese miedo como tuyo y pensarás en negativo cuando estés en un cuarto sola a oscuras. Aquí es donde los niveles de ansiedad se disparan y empieza el juego mental. 

Así como esto, puede pasar con los animales, las alturas, subirse a un avión o barco, entre muchas otras cosas. 

¿Qué debemos hacer en estos dos casos?

La evasión es lo que «no» debemos hacer cuando sufrimos de ansiedad. Por lo general, evitamos ciertas situaciones para no sentir miedo o para que los síntomas no se disparen; pero esto no está bien. 

El evitarlo aumenta el poder de nuestros miedos o fobias, por lo tanto, lo mejor es arriesgarse, vivir el presente y acercarte a tu miedo para limar asperezas y reconciliarte con tus emociones. 

Recuerda que la ansiedad no es mortal, solo es una forma que tiene tu cuerpo de hacerte entender que algo no esta bien a nivel emocional. Por lo tanto, es buen momento de fomentar el amor propio y trabajar por y para ti.

¡No te dejes para después! 



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