¿Cómo evitar que la ansiedad se haga más grave? Es la pregunta del millón para quienes padecen este trastorno psicológico. Aquí te dejo unos detalles super importantes.

La psicóloga Fabiola Cuevas de Desansiedad, explica que «primero que nada es importante aclarar que aunque la ansiedad se agrave, es posible salir de ese lugar. La mayoría de las complicaciones de la ansiedad tienen solución, y no porque llegues o estés en ese lugar significa que no puedas mejorar.»

En medio de todos los tipos de ansiedad, lo que hemos de saber es que la gravedad dependerá de la intensidad, la frecuencia y la duración, junto con el hecho de qué tanto nos impide llevar a cabo nuestras actividades cotidianas.

Fotos de Dương Nhân Seguir en Pexels

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¿Te da miedo que la ansiedad se agrave? 

Si estas leyendo esto es porque  no quieres que la ansiedad que hoy tienes se agrave. La principal característica  es que nos da miedo la misma ansiedad (seguramente te pasa), te da miedo seguir con ansiedad por toda la vida, te da miedo deprimirnos por la ansiedad, te da miedo hacer algo que no queremos por la ansiedad, te da miedo que se haga más grave. ¡Te envuelves en una vida llena de miedos!

¿Y este miedo, por qué? Viene por la idea o sensación de que no puedes hacer nada al respecto, de que la ansiedad es algo que te está sucediendo y no puedes tener ningún control al respecto.

Pero ¿sabes qué?, esto no tiene que ser así, al estar aquí ya significa que estás haciendo algo para sentirte mejor, significa que estás pasando a la acción, y eso, es una de las cosas que impedirá que se agrave la situación.

¿Qué puede generar que la ansiedad se agrave? 

  1. No hacer nada al respecto, esperar y esperar y pensar que se irá sola al igual que llegó (ni llegó sola, ni sola se irá) mientras no haces nada al respecto por mejorar tu situación, siguen activos los mecanismos que la generaron.
  2. Hacerle caso al miedo, optar por el camino de evitar el miedo a través de evitar las situaciones que te lo generan, haciéndote de mañas y estrategias para no exponerte a esas sensaciones y emociones.
  3. Esperando y esperando a que algo externo a ti sea la solución. Un aparato, algo por tomar, una persona o un lugar. Pensando que alguien vendrá a salvarte, y culpando a los demás por no darte lo que estás necesitando.
  4. Pensar que porque fuiste a una terapia y no te ayudó, o porque una vez intentaste respirar y no te ayudó, entonces no hay nada que puedas hacer para sentirte mejor. Saltar de terapia en terapia o tratamiento en tratamiento sin profundizar y sin ser persistente en los ejercicios, hace que no experimentes los beneficios.
  5. Pensar y pensar y pensar en tus causas y las posibles soluciones, sin pasar a la acción, sin hacer los ejercicios, sin hacer la tarea.
  6. Permanecer en las situaciones, relaciones o hábitos que te hacen daño. Por ejemplo, puedes ir a terapia pero sigues con una relación tóxica, desvelándote y tomando alcohol todos los fines de semana, o bien, vives bajo el mismo techo con personas que abusan de ti o te hacen sentir en algún tipo de peligro.

¿Qué evitará que la ansiedad se agrave? 

  1. Que te hagas responsable de ti y de tu proceso. Que dejes de esperar a que otros te salven y empieces a investigar, probar y realmente pasar a la acción en los ejercicios y actividades que te pueden ayudar a sentirte mejor.
  2. Perdiéndole el miedo a que la ansiedad se agrave, haciendo lo mejor que puedes pero sin presionarte a que no evolucione en otra cosa (la presión solo aumenta la tensión)
  3. Exponiéndote poco a poco a las situaciones que el miedo te va diciendo que evites, dejando de hacerle caso, encontrando la confianza en tu interior en lugar de en evitar el peligro.
  4. Acercándote a profesionales con experiencia en la ansiedad, de preferencia, psicólogos con enfoque integral, las terapias que mejores resultados tienen son: terapia de aceptación y compromiso, mindfulness y terapia cognitivo conductual.
  5. Permaneciendo en hacer los ejercicios de relajación, de cambio de pensamiento. Mejorando tus hábitos y tu calidad de vida. Retomando las actividades que te gustan y haciendo más de lo que quieres.

La buena noticia es que, si te pones en marcha, si le das la importancia que amerita y conoces tus debilidades y fortalezas, puedes ganarle esa batalla a tu mente. ¡Control y disciplina! 



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