“Es que esa dieta no sirve”, “perdí mucho peso y gané más kilos al poco tiempo”, “a Fulana le fue buenísimo con esa dieta y a mí no”… Estas son frases que hemos oído hasta el cansancio y que nos llevan a hacernos una pregunta que parece sencilla, pero que tiene muchas respuestas. ¿Por qué fallan las dietas? Buscamos la asesoría de la nutricionista Lorena Farías, la mente creadora del programa Noesdieta (@NoesDieta), para que nos ayudara a dar respuesta a este tema.

Entender que no hay soluciones mágicas y que son muchas las variables que entran en juego.

Cada oveja con su dieta

Uno de los errores más comunes al momento de hacer dieta, es copiar un régimen que le ha servido a una tercera persona, en especial cuando hay un parentesco cercano –madre, prima, hermana, tía– o se comparte una contextura similar de cuerpo. “Muchas de las veces que iniciamos alguna dieta generalizada, terminamos sin éxito; esto puede deberse a que el plan de alimentación no se ajusta a tu ritmo de vida, tus requerimientos calóricos o simplemente a tus gustos. Por ello es recomendable, antes de iniciar cualquier dieta, estar consciente de que nuestras necesidades son diferentes e individuales. No existe una receta mágica para todos”, comenta Farías.

Buscar el origen

Para resolver la mayoría de los problemas, hay que conocer la causa; y el caso del sobrepeso no tiene por qué ser distinto. “Lo más importante para mí como nutricionista es conocer a mi paciente. Realmente, saber cuáles son sus gustos, desagrados y, muy primordialmente, saber cuál ha sido la causa que lo impulsó a llegar al peso no deseado”, explica la nutricionista. Con esto claro, será mucho más sencillo trazar un plan de acciones que ayuden a llegar a la meta.

 

 ¡Arriba el ánimo!

Saber que se va a cambiar el plan de alimentación no es algo que resulte muy emocionante, al menos no de buenas a primeras. Explica Farías que algo fundamental es reunir las energías, para que este giro de hábitos no desanime a nadie. “Como en todos los cambios, al principio se trata mucho de organizarse y de motivarse. Como siempre afirmo, la clave está en la mente. Nosotros somos los únicos capaces de controlar nuestros pensamientos, para así realizar acciones diferentes y, por ende, obtener resultados diferentes. A mis pacientes los motivo mucho, y las primeras semanas me encanta que me manden fotos de sus comidas, para verificar que sus porciones sean las correctas”, relata la especialista.

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Atentas al reloj

Mucho se dice de cuántas veces se debe comer al día. Por supuesto, todo dependerá del plan personalizado que se tenga; sobre esto, Farías señala: “No creo que debemos tener un horario estricto de comida. Sin embargo, el ingerir porciones pequeñas distribuidas en 4-5 comidas al día, acelera el metabolismo, disminuye la ansiedad, evita picos de insulina, y tu cuerpo recibe la energía que necesita a lo largo del día”. Buscar el tiempo y hacer esas pausas necesarias para comer, debe ser una de las prioridades en los cambios de hábitos.

 

Cero pasividad

Si bien somos lo que comemos, el tratar al cuerpo con el cariño y el respeto que merece, trae sus beneficios. Es por eso que la actividad física es tan importante. “La imagen de nuestro cuerpo y la salud dependen en un 70% de nuestra alimentación, y solo en un 30% del ejercicio. Lo más esencial es conocerte a ti mismo, ver cuál ejercicio te gusta más, y es muy importante que se adapte a tu ritmo de vida, para que así lo puedas implementar tres veces por semana. Lo importante es que te muevas y lo disfrutes”, asegura Lorena. Una vez que encuentres una actividad que te guste y la conviertas en un hábito, no querrás –ni podrás– dejarla.

 

Con visión de futuro

Normalmente, las dietas que disminuyen la ingesta calórica drásticamente, o que se basan en comidas precisas y listas, suelen funcionar a corto plazo. El problema llega cuando el paciente se ve ante una realidad en la que no cuenta con un plan nutricional para poner en marcha una vez que ha cumplido la meta. Es justamente estar en esta situación lo que se traduce en el riesgo de que los kilos perdidos regresen.

 

Raw peanuts in wooden bowls over grunge wooden background. Selective focus

Cambios profundos

Hay quienes logran bajar los kilos deseados sometiéndose a una intensa privación de alimentos durante cierto tiempo, o bajo un fuerte régimen de ejercicios. Ambas cosas surtirán efecto; pero lo cierto es que los resultados van a ser muy difíciles de conservar si estas personas no se mantienen bajo esas condiciones por el resto de su vida. Para que las cosas sean duraderas, tiene que haber verdaderos cambios de hábitos, entre los que están el ejercicio físico y la comida realmente sana, que aporta menos calorías para mantener el nuevo peso en forma estable.

 

 

Por: Roberto Rodríguez Mijares