Autor(a)
Muchos de nosotros disfrutamos de acompañar nuestras comidas con vino. Incluso planeamos un par de etiquetas diferentes para maridar un menú en el que trabajamos con particular dedicación. Pero, también es muy común, que al momento del postre cambiemos el vino por el café, pero no siempre tiene que ser así.
¡Qué difícil se nos hace decir NO! algo tan importante y elemental para no auto sabotear nuestra vida y respetarnos a nosotras mismas. Hay agentes externos, responsabilidades y personas que nos limitan, teniendo como respuesta en automático un SI inseguro e incierto, cuando lo que quieres es gritar rotundamente NO y con fuerzas.